jueves, 13 de abril de 2017

Lanzamiento del producto turístico Gibara inaugurará FITCUBA-2017 (+ Fotos y Video)

Por: Juan Pablo Carreras

Club Náutico de Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/ogm
Club Náutico de Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
Con el lanzamiento del producto turístico Gibara, ciudad holguinera, quedará inaugurada la Feria Internacional de Turismo FITCUBA-2017 que se efectuará del 2 al 6 de mayo próximo en el hotel Playa Pesquero de la oriental provincia.
Manuel Marrero, ministro deTturismo, confirmó en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias que a partir de este evento, Gibara se inserta como nuevo destino turístico con atractivas opciones mediante la apertura de instalaciones hoteleras, culturales y recreativas de altos valores patrimoniales.
El titular significó que este proyecto comenzó a gestarse cinco años atrás para buscar nuevas vías que contribuyeran a ofrecer un servicio diferenciado a los turistas, fuera de las zonas de playa donde se hospedan, y mostrar a la vez las riquezas naturales y arquitectónicas que distinguen a esta ciudad marina, ubicada a 35 kilómetros al norte de la capital holguinera.
Las opciones como nuevo mercado turístico de Gibara estarán disponibles en los restaurados hoteles coloniales Ordoño, Arsenita y el Plaza Colón, que abrirá precisamente sus puertas el día de la inauguración de FITCUBA-2017, el dos de mayo.
A estas instalaciones, precisó Marrero se suman, además, otras  plazas extrahoteleras como son, los bares La Loja, Siglo XX y el Ocio Club, con la apertura oficial también en esa fecha del Club Náutico con una gastronomía marinera de estándares muy altos.
Subrayó como hecho significativo que el proceso de restauración y rescate de las instalaciones destinadas exclusivamente al turismo se lograrán sobre la base de sus diseños constructivos originales, y alcanzarán una alta calidad en su terminación.
El ministro de Turismo argumentó que otros de los propósitos del proyecto de Gibara es que reuniera las características y demandas de otros destinos turísticos de ciudades como, Viñales, Trinidad, Remedios, Camagüey, Santiago de Cuba y Baracoa, entre otras.
Gibara es ya una realidad, subrayó, al destacar que esta será otra de las opciones de que dispondrán los turoperadores para que sus clientes, recorran y conozcan más sobre Cuba.
En línea con ese propósito y las potencialidades existentes en este territorio holguinero, Marrero, enumeró un grupo de obras que entrarán en ejecución como el nuevo hotel Bahía del Almirante, y de otras a partir del apoyo y del acompañamiento al ministerio del Turismo de las autoridades locales, y de la provincia de Holguín en sentido general.
Vida cotidiana en Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/ogm
Vida cotidiana en Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
Centro Cultural recreativo Siglo XX de Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/ogm
Centro Cultural recreativo Siglo XX de Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
Centro Cultural recreativo Siglo XX de Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/ogm
Centro Cultural recreativo Siglo XX de Gibara, ciudad costera al norte de la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de abril de 2017, que se insertará como nuevo destino turístico de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2017. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
(Con información de la ACN)

Domino’s pizza la empresa que más sube en bolsa en 7 años en Estados Unidos


Si nos preguntaramos qué empresa ha subido más en la bolsa de Estados Unidos en los últimos años, la mayoría estaría de acuerdo en que seguro que fue una empresa tecnológica. Sin embargo, un negocio de pizzas se ha colado por delante de gigantes como Amazon, Google y Apple. Si hubieramos invertido 1.000 dólares estadounidenses en Domino’s pizza a principios de 2010 ahora tendríamos 21.239 dólares.

Domino’s Pizza no acapara tantas portadas como las empresas tecnológicas, pero también es una de las empresas que mejor ha implantado la tecnología en su industria. Esto la ha convertido en un negocio redondo.


Como muestra el gráfico de Statista, los accionistas de la empresa de comida rápida estadounidense multiplicaron sus ganancias en mayor medida que empresas mucho más conocidas como Google y Apple. En este sentido, por cada 1.000 dólares estadounidenses invertidos en el año 2010 en acciones de Domino’s pizza, los inversores han obtenido hasta el 23 de Marzo de 2017 de este año 21.239 dólares, cifra mucho mayor que los 2.619 dólares de Google y los 4.610 dólares de Apple (que no están nada mal tampoco).

Como se puede ver en el gráfico otra de las empresas con la que hubiéramos multiplicado enormemente nuestro dinero es Netflix. Por cada 1.000 dólares invertidos en el año 2010 en Netflix, los inversores han obtenido 18.565 dólares hasta el pasado 23 de Marzo .

La crisis de los expertos económicos

Andy Robinson, La Vanguardia

“Coinciden los expertos económicos”. Es una de las frases predilectas de los periodistas que escribimos artículos como este. Y, últimamente, los expertos coinciden en algo un poco inquietante. Al menos para ellos: nadie les hace caso.

Ocurrió con el brexit cuando el 52% de los votantes británicos optaron por salir de la UE pese a que sólo 1 de cada 22 economistas entrevistados en un sondeo del dominical The Observer apoyó la salida. Asimismo, el programa de Donald Trump fue calificado por la mayoría de los economistas como peligrosamente proteccionista y económicamente analfabeto. Pero Trump ya está instalado en la Casa Blanca.

Los expertos pierden su influencia y el establishment económico y político advierte sobre una ola alarmante de populismo. Pero, para los jóvenes autores del nuevo libro Econocracy: el peligro de dejar a los expertos (Manchester University Press, 2017), el problema estriba en la desconexión radical entre una ciudadanía, que ni tan siquiera entiende el lenguaje elemental de la economía, y una tecnocracia formada en facultades que sólo enseñan un esotérico pensamiento único. En concreto, las teorías de la escuela neoclásica, un modelo económico que, pese a estar escondido en una densa niebla de ecuaciones algébricas, es tan ideológico como cualquier otro.

Para Joe Earle, Cahal Moran y Zach Ward-Perkins, todos activistas de un nuevo movimiento estudiantil, que cuenta ya con grupos en 14 universidades británicas y unas cuantas en Europa, la crisis de los expertos hasta puede ser motivo de celebración. “Se está dando un contragolpe a los expertos debido al fracaso de una forma muy centralizada de entender lo que son las ciencias económicas y la economía”, dice Moran, de 26 años, que cursa un posgrado en ciencias económicas en la Universidad de Manchester. Este innovador y atrevido movimiento estudiantil, que nació en el 2012 con la creación del grupo Post crash economics en Manchester –casualmente, la cuna del capitalismo industrial–, se ha extendido por las diversas universidades británicas y en el resto de Europa.

Son rebeldes pero cuentan con el apoyo moral de economistas de prestigio como Andy Haldane, el economista jefe del Banco de Inglaterra; Ha Joon Chang de Cambridge; Robert Skidelsky, el biógrafo de John Maynard Keynes; Ann Pettifor, autora de La producción del dinero; el lingüista Noam Chomsky y Martin Wolf, gurú macroeconómico del Financial Times. Los estudiantes, ya incorporados a la campaña Rethinking economics, (replanteando las ciencias económicas) reivindican la pluralidad en la enseñanza de la disciplina, mediante la incorporación al currículo de una amplia gama de teorías heterodoxas y ortodoxas, desde la austriaca a la keynesiana, feminista a ecológica, actualmente excluidas.

Abogan también por la democratización de la economía mediante programas populares de alfabetización económica. Según encuestas que el grupo de Manchester realizó en colaboración con la firma de sondeos Yougov, la mayoría de la población británica no entiende conceptos básicos de la economía como el PIB o la inflación. “Mediante programas de educación, hace falta formar ciudadanos economistas” –sostienen– dotados de suficientes conocimientos como para cumplir con el consejo de la famosa economista keynesiana de la Universidad de Cambridge, Joan Robinson: “Conviene estudiar ciencias económicas para evitar que los economistas te engañen”.

En España, ya existen iniciativas de este tipo. En la Universidad de Barcelona se ha creado un grupo de estudiantes que exigen mayor pluralidad en la enseñanza. Asimismo hay diversas iniciativas de formación ciudadana en las ciencias económicas. “No deberíamos dejar esto en manos de expertos que utilizan una jerga precisamente para ahuyentar a la gente”, dice Ricardo Záldivar, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid que participa en una serie de programas de formación económica popular.

Al cuestionar el papel de los expertos, no se debería caer en la trampa de menospreciar los conocimientos en sí, advierte Moran. “Este es un mundo complejo y haca falta la pericia pero no hay un solo punto de vista económico”, recuerda. A fin de cuentas, hasta los técnicos del propio Fondo Monetario Internacional (FMI) quedaron perplejos al ver como sus advertencias contra un exceso de austeridad en Europa fueron rechazadas por una opinión publica en varios países, entre ellos el Reino Unido y España, convencida de que la deuda pública era el principal peligro.

Los expertos en economía –incluso los que pretenden “popularizar” las ciencias económicas como Steven Levitt, autor de éxitos de ventas como Freakonomics, suelen presentarse como mentes privilegiadas que entienden las leyes inmutables de una economía que funciona de forma independiente de la política. En realidad, explican, la idea de una economía como un “concepto abstracto regido por leyes técnicas es un invento bastante reciente”. Los economistas de principios del siglo XX se quejaron de que los políticos no les hicieran caso. “Cuando los economistas hablamos, nos tienen menos respeto de lo que merecemos,” se lamentó Irving Fisher en 1902.

En todas las elecciones generales celebradas entre 1900 y el final de la Segunda Guerra Mundial la palabra “economía” sólo apareció dos veces en el programa electoral del partido ganador. La situación ahora –o al menos, hasta la irrupción de los populismos– es la inversa. En el último manifiesto de David Cameron la economía se mencionó más de 60 veces. Por eso, es lógico pensar, según los estudiantes, que los economistas neoclásicos tienen tanto poder en estos momentos porque sus recomendaciones convienen a los poderes políticos, empresariales y bancarios.

Ahora bien, la influencia de los expertos no sería tan grave si existiera una pluralidad de ideas en las facultades donde se forman. Pero “los expertos del futuro sólo aprenden una sola perspectiva (la neoclásica) como si no hubiera otras”, advierten los estudiantes. En los exámenes de fin de carrera, el 76% de las preguntas no exige pensamiento crítico o independiente, según sus investigaciones en las universidades británicas. En la emblemática London School Economics, cantera de un ejército de “expertos” globales, unos cuantos de ellos en España, hay aún menos incentivos para pensar críticamente.

Las “ciencias económicas son un método de adoctrinamiento”, sentencian. Tras empezar sus carreras universitarias justo después del colapso del sistema financiero en el 2008, los estudiantes de Manchester confiaban en que en algún momento sus profesores les hablarían de las causas y las consecuencias de la crisis. Pero “a mitad de la carrera nos dimos cuenta de que nuestra espera era en balde”.

Las consecuencias de la brecha entre una tecnocracia versada unicamente en la economía neoclásica y una masa de gente que no entiende nada acaba de ponerse de manifiesto de forma explosiva. Más que un rechazo a Europa en sí, “el brexit es una reacción contra el gobierno de tecnócratas y la econocracia”, asegura Joe Earle, otro de los autores. “Pone de manifiesto la distanciamiento entre élites normalmente metropolitanas, dueños del lenguaje de las ciencias económicas, y el resto del país que se siente excluido y busca otro lenguaje, el del nacionalismo y soberanía”.

El brexit no sólo revela el fracaso de los expertos, sino también de sus conceptos e indicadores. Por ejemplo , el uso insistente de medidas estadísticas nacionales. Londres y el sudeste, las únicas regiones inglesas que votaron a favor de la UE, también son las únicas cuyo PIB per cápita es mayor ahora que antes de la crisis financiera. En el resto del país, se sigue por debajo del nivel del 2007. “Si no vives en Londres ¿por qué te va a interesar lo que los expertos dicen del crecimiento del PIB?” se pregunta Cahal. Y en eso estamos.

Jaque al Neoliberalismo