martes, 7 de marzo de 2017

El déficit comercial de EE UU alcanza el máximo en cinco años


La brecha en la balanza con México creció un 22% el pasado mes de enero respecto a diciembre



Camiones moviendo contenedores en el puerto de Shanghai JOHANNES EISELE AFP

La economía de Estados Unidos arrancó el año anotándose un incremento mensual del 9,6% en el déficit comercial, que ascendió en enero hasta los 48.500 millones de dólares. Es la brecha más alta entre las importaciones y las exportaciones en cinco años. La tendencia al alza supone un nuevo reto para el presidente Donald Trump, que puede alimentar su retórica proteccionista.

El objetivo del magnate republicano de reducir el déficit está creando una atención especial en Wall Street hacia el indicador que publica cada mes el Departamento de Comercio. El valor total de las importaciones fue de 240.600 millones, un 2,3% de incremento. Se explica por una mayor entrada de productos de consumo desde China, como teléfonos móviles y productos textiles.

El dato refleja que las exportaciones rondaron los 192.100 millones. También crecieron, aunque a un ritmo de solo el 0,6%. El impulso llegó del lado de los envíos de coches y camiones, petróleo y de soja. Por países, el déficit con China creció un 12,5% en enero, hasta los 31.300 millones. El incremento mensual con México fue superior del 20%, hasta los 5.500 millones.

El alza del déficit comercial está en línea con el consenso de mercado, que anticipaba una brecha de 48.800 millones. El dato de diciembre queda en los 43.300 millones. Es la brecha más amplia desde marzo de 2012, cuando el déficit fue de 50.200 millones. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, advierte que será agresivo a la hora de garantizar que se respetan las reglas de juego.

El incremento del déficit tendrá, sin duda, un efecto lastre en el rendimiento general de la economía de EE UU. El cuarto trimestre se cerró con una tasa anualizada de expansión del 1,9%, que en el mejor de los escenarios podría mantenerse durante los tres primeros meses de 2017. La apreciación reciente del dólar hace las exportaciones menos competitivas aunque también abarata las compras de productos extranjeros.

La reducción del déficit comercial fue uno de los caballos de batalla de Donald Trump en pasada campaña a las presidencia. Peter Navarro, nombrado por el presidente para el consejo nacional de Comercio, un órgano de nueva creación dependiente de la Casa Blanca, insiste que el objetivo para conseguirlo es lograr que los acuerdos comerciales firmados con sus socios sean más “equilibrado”.

Prevén concretar negocios para producir alimentos en Mariel

Por Lissett Izquierdo Ferrer | Foto Internet

La Habana, 6 mar (ACN) Este año el Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal) prevé concretar dos proyectos con participación extranjera para la producción de cervezas y confituras, ubicados en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, informó la viceministra de ese organismo Betsy Díaz Velázquez.

En declaraciones a la ACN, Díaz Velázquez precisó que las propuestas permitirán crear la cervecería Cristal y una fábrica en asociación con Nestlé, que sería la tercera de esa marca en Cuba con vistas a la elaboración de galletas, y café, entre otras entregas.

La viceministra cubana subrayó que el Minal trabaja, asimismo, en otros 19 proyectos vinculados con el capital foráneo, y que en total están valorados en más de 762 millones de dólares.

Explicó que se priorizan aquellos renglones donde la producción local resulta insuficiente, como refrescos y aguas, cárnicos, lácteos, procesamiento de frutas y vegetales, levadura, pastas alimenticias, harina de trigo y la actividad pesquera, en aras de desarrollarla para el consumo interno e incrementar las exportaciones una vez cubierto el mercado nacional.

De acuerdo con la entrevistada, también se insertan oportunidades de negocios relacionadas con las industrias del camarón y del ron, pues se requieren reconocidos distribuidores internacionales que sitúen otras marcas cubanas a la altura del Havana Club, añadió.

Según Díaz Velázquez, existen intereses de diferentes países, principalmente de Francia e Italia, además de México, España, Brasil, Eslovaquia y Uruguay.

La industria alimentaria posee más de dos mil 800 fábricas agrupadas en 23 ramas, las cuales se subordinan a los sistemas del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria, Agricultura, Azcuba, las corporaciones Cuba Ron y Coralsa, y alimentarias locales.

Actualizada en la última Feria Internacional de La Habana, en noviembre de 2016, la cartera de negocios cubana incluye 395 proyectos en 15 sectores claves como el industrial, agroalimentario, turismo, minería y energía.

Para crecer y promover su desarrollo, Cuba necesita atraer un volumen anual de casi dos mil millones de dólares derivados de la inversión extranjera directa.

Cuentapropismo, entre el ser y el querer

Nery Ferreira • 5 de Marzo, 2017


LA HABANA. 13 de octubre de 2010, resurge el cuentapropismo en Cuba. Por primera vez la máxima dirección del país aboga por su expansión con medidas de gran calado; aunque la reaparición es diferente en parte, porque vuelve restringido, desde su propia concepción.

Más allá del concepto, como refieren entendidos en el tema, es una cuestión de crear oportunidades y propiciar verdaderamente su desarrollo. Pasa que ese término, cuentapropismo, le queda estrecho a no pocos, y no solo por lo que hacen, sino por lo que desearían ser.

Están los que sueñan sus productos o servicios frontera afuera, pretensión muy lejos de lo autorizado, con el impedimento además de la ausente personalidad jurídica.

De acuerdo con el economista Ricardo Torres*, una característica de esas figuras económicas aprobadas, relacionada con su perfil sectorial, tiene que ver con su ubicación en actividades no transables (aquellas sin posibilidades de importaciones o exportaciones), lo cual es un problema en sí mismo, debido a la urgencia del país de incrementar sustancialmente el volumen de las ventas en el exterior.

Las razones —explica— obedecen a una combinación de regulaciones: mantenimiento e incluso profundización del monopolio estatal sobre el comercio exterior; arreglo monetario y cambiario que obstaculiza el acceso a moneda extranjera para operaciones de ese tipo, y la propia expansión hacia ramas orientadas fundamentalmente al mercado doméstico.

Si bien datos desde América Latina apuntan a una baja participación de este sector en las exportaciones (alrededor del 10 por ciento), cierto es que, casi por definición, su papel en Cuba es y continuará siendo muy bajo de mantenerse las tendencias actuales, aduce el investigador.

El economista Omar Everleny Pérez Villanueva razona que, si bien la lista de 201 actividades cumplió inicialmente su rol, en la actualidad sería más viable poner una lista negativa, es decir, aquellas actividades que al Estado no le interese que sean ejecutadas por privados, como por ejemplo Educación y Medicina.

Siguiendo esa lógica, podrían aparecer entonces figuras como la de exportador, turoperador turístico, agentes de viajes, y hasta bufetes de ingenieros, abogados, arquitectos y economistas, en forma de pequeñas y medianas empresas (PYMES), como enumera el entrevistado.

Pérez Villanueva argumenta que uno de los activos más preciados de Cuba es la calificación de sus recursos humanos, y se desaprovecha. “Sería factible evitar el éxodo de personas de alto nivel de escolarización hacia oficios de bajo valor agregado —pero donde se obtienen mejores ingresos—, e incluso frenar la emigración hacia el exterior”.

En muchos casos —añade— el Estado lo que debe legalizar son actividades que hoy persisten en la informalidad, para así recibir mayores tributos al Presupuesto, que posee un déficit creciente cada año.

No obstante, hay un desafío mayor, porque sacude los cimientos del tradicional modelo económico cubano, y tiene que ver con reconocer la existencia del sector privado, para regularlo y dejarlo actuar.

En la última cita partidista el presidente Raúl Castro convocaba a “llamar a las cosas por su nombre y no refugiarnos en ilógicos eufemismos para esconder la realidad”. Y ya en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista se dejó explícito, permitiendo la posibilidad de constituir pequeñas y medianas empresas bajo ese tipo de propiedad.

Ahora se necesitarán cambios normativos, y también de mentalidad.

A juicio de Pérez Villanueva, en las condiciones de recesión económica por la que atraviesa Cuba hay que aprovechar las reservas internas que se posean, no importa las formas de propiedad. “En economías socialistas como Vietnam y China el papel del sector privado es muy importante y en ningún caso ha desestabilizado al país, al contrario, ambos avanzan con altas tasas de crecimiento anual”.

Pero, para ello, las PYME deben estar vinculadas con todo el entorno empresarial, el cual es preciso diseñar e instrumentar de forma tal que el Estado reconozca su rol y cree las condiciones para aprovechar todo su potencial, resume.


Y hablando de conexiones…

Como se ha visto, ni porque el cuentapropismo reanudó la marcha hace seis años despojado del calificativo de “mal necesario”, ha bastado para que se anuden cabos sueltos que frenan su normal funcionamiento.

Otro, entre tantos, es la carencia de una bolsa de empleo, dígase mecanismo que conecte a los dueños de negocios y a los demandantes de trabajo.

Según confirma una investigación** realizada por profesoras titulares del Centro de Estudio de la Economía Cubana, la gestión del empleo en este segmento económico queda rezagada ante una realidad cambiante, en la que el sector no estatal está llamado a ocupar el 60 por ciento de los trabajadores cubanos, algo que se dijo al inicio de las reformas.

Un cambio en este sentido —revela el estudio— podría favorecer el aumento de la productividad, pues hasta el momento los cuentapropistas que contratan asalariados los suelen seleccionar entre sus redes sociales, donde prima la confiabilidad, y no necesariamente las competencias laborales.

Otra observación señala que tampoco se favorece la equidad en el acceso al empleo, ya que las ocupaciones que tienden a ser más atractivas en términos económicos, por lo general, están en función de la información y la influencia que tiene la red social de la que dispone y puede movilizar un individuo.

Y este escenario “desconectado” puede resultar en lo adelante más evidente.

Cifras compiladas por las investigadoras Dayma Echevarría León y Mayra Tejuca Martinez*** de la demanda estimada de fuerza de trabajo 2014-2018, indican un exceso de graduados de oficios, quienes al parecer no están contemplados dentro de las solicitudes de los organismos, y se espera encuentren en las formas no estatales suficientes espacios de inserción.

Contradictorio y preocupante a la vez, mientras el sector privado siga aislado del diseño de las necesidades laborales del país y, sobre todo, mientras las opciones de empleo continúen restringidas, en una lista inmóvil y a espaldas del ingenio del cubano.

(*) “Un nuevo modelo económico en Cuba: el rol del sector privado”, Ricardo Torres Pérez. En: Miradas a la economía cubana, Análisis del sector no estatal, Editorial Caminos, La Habana, 2015.

(**) “Política de empleo en Cuba 2008-2014: desafíos de la equidad en Artemisa”, Dayma Echevarría, Ileana Díaz y Magela Romero. En: Economía cubana: transformaciones y desafíos, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2014.

(***) “Relación Educación y Empleo: desafío actual y futuro”, Dayma Echevarría León y Mayra Tejuca Martínez. En: Economía y Gerencia en Cuba: Avances de Investigación, Boletín Semestral, enero-junio 2016 del Centro de Estudio de la Economía Cubana.

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