domingo, 5 de febrero de 2017

Granjeando las mentiras de Trump

J. Bradford DeLong is Professor of Economics at the University of California at Berkeley and a research associate at the National Bureau of Economic Research. He was Deputy Assistant US Treasury Secretary during the Clinton Administration, where he was heavily involved in budget and trade negotiations. His role in designing the bailout of Mexico during the 1994 peso crisis placed him at the forefront of Latin America’s transformation into a region of open economies, and cemented his stature as a leading voice in economic-policy debates.

BERKELEY – En un reciente ensayo de Vox que delineaba lo que pienso sobre la nueva política comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalaba que un "mal" acuerdo comercial como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte es responsable de apenas una fracción infinitamente pequeña de los empleos industriales que se perdieron en Estados Unidos en los últimos 30 años. Apenas 0,1 punto porcentual de la caída de 21,4 puntos porcentuales del porcentaje de empleo en la industria durante este período se puede atribuir al TLCAN, que entró en vigor en diciembre de 1993.

Hace medio siglo, la economía estadounidense ofrecía una abundancia de empleos industriales a una fuerza laboral que estaba bien equipada para ocuparlos. Hoy, muchas de esas oportunidades se agotaron. Esto, sin duda, es un problema importante; pero aquel que diga que el colapso del empleo industrial en Estados Unidos resultó de "malos" acuerdos comerciales está haciéndose el tonto.

Los datos sobre la caída del empleo industrial en Estados Unidos son claros; no hay "alternativas". Los principales culpables son el crecimiento de la productividad y la demanda limitada, que recortaron el porcentaje de empleados no agrícolas en la industria de 30% en los años 1960 a 12% una generación después. Ese porcentaje cayó aún más, a 9%, debido a políticas macroeconómicas equivocadas, especialmente durante la era Reagan, cuando un gasto deficitario y una política monetaria excesivamente ajustada hicieron que el dólar se disparara, minando la competitividad. Después de este período, Estados Unidos renunció a su papel de exportador neto de capital y finanzas, y economías menos desarrolladas se convirtieron en fuentes netas de fondos de inversión. Finalmente, el ascenso extraordinariamente vertiginoso de China hizo bajar el porcentaje de empleo de la industria a 8,7%; el TLCAN lo llevó a 8,6%.

Yo le había prometido al editor en jefe de Vox, Ezra Klein, un ensayo de 5.000 palabras sobre este tema a fines de septiembre. Terminé entregando 8.000 palabras a fines de enero, pero aun así el ensayo no lograba todo lo que yo quería. En resumen, yo sostenía que los "malos" acuerdos comerciales son irrelevantes para el problema de las menores oportunidades económicas, y describía de qué manera la política comercial -en verdad, industrial- de Estados Unidos debería ocuparse de la industria.

También intentaba explicar por qué ciertas cohortes, tanto de izquierda como de derecha, se han obsesionado durante tanto tiempo con el comercio. En verdad, allá por 1993, yo le había preguntado a líderes sindicales, a miembros del Congreso y a lobistas que se han opuesto a los acuerdos comerciales por qué no utilizan el mismo nivel de energía en otras cuestiones importantes -inclusive muchas en las que se pueden encontrar puntos en común. 

Esta oposición intransigente sigue siendo un misterio para mí hasta el día de hoy. La mejor explicación parcial que he visto empieza con la observación cruel del filósofo Ernest Gellner sobre los académicos de izquierda. Según Gellner, la historia los dejó atrás cuando la política de nacionalismo y etnicidad comenzó a desplazar a los esfuerzos de organización política centrados en la clase. Los políticos que buscan recurrir a la energía populista lo hacen atizando los ánimos contra los extranjeros, juntándose con algunos personajes peligrosos. Pero, una vez más, esta es sólo una explicación parcial y, en definitiva, inadecuada.

En cuanto a la política industrial, el economista Stephen S. Cohen y yo decimos en nuestro libro de 2016 Concrete Economics que las autoridades deberían reconocer y sacar ventaja de las comunidades interconectadas de productores de Estados Unidos, y de su profundo conocimiento institucional de las prácticas de ingeniería. Es más, Estados Unidos debería empezar a hacer lo que se supone que los países ricos tienen que hacer: exportar capital y tener un excedente comercial para financiar la industrialización en las partes subdesarrolladas del mundo.

Como observaron Larry Summers de la Universidad de Harvard y Barry Eichengreen de la Universidad de California en Berkeley, es casi como si la estrategia económica de Trump -si uno puede llamar así a sus declaraciones vagas y vacilantes- haya estado destinada a reducir aún más el empleo industrial en Estados Unidos. Las prioridades de Trump en materia de políticas -estímulo fiscal, recortes de los impuestos corporativos, posiblemente un impuesto de "ajuste fronterizo" sobre las importaciones, presión sobre la Reserva Federal para aumentar las tasas de interés- no harán más que fortalecer el dólar. Y eso envía un mensaje claro a los industriales internos: no los queremos.

Por supuesto, Trump no culpará a sus propias políticas incoherentes y contraproducentes por un dólar más fuerte. Culpará a China y a México -y no será el único-. En Estados Unidos hoy, algunos en la izquierda están tan entusiasmados como Trump en culpar a México de toda la caída del empleo industrial en los últimos treinta años.

Ese es un gran problema para Estados Unidos y para el mundo. Dada la política chauvinista que muchas veces acompaña al proteccionismo -y que es un pilar de la marca de Trump- hasta se podría decir que es un problema "de las grandes ligas".

Estas son las ciudades más dinámicas del mundo, y no son las que piensa




Escrito por Jeremy KellyResearch Director, JLL

Durante el último año, varios terremotos políticos relacionados con el nacionalismo y el proteccionismo que están en aumento parecen haber reestructurado parte del mundo a un ritmo asombroso. Aun así, al mismo tiempo, las ciudades que apoyan y fomentan los cambios tecnológicos han demostrado un ímpetu notable y adoptado un papel destacado en la formación de nuestro escenario.

La innovación y la tecnología son clave
La capacidad de una ciudad para adoptar los cambios determina su habilidad para competir en el mundo, hoy y a futuro, según el City Momentum Index (CMI) de JLL en 2017. Con más de media población mundial viviendo actualmente en ciudades y la urbanización que crece de manera exponencial, el éxito de nuestras ciudades toma un imperativo incluso mayor. Los factores predominantes que caracterizan a las ciudades más dinámicas son la tecnología y la innovación, y las ciudades que las saben adquirir, adaptar y aprovechar ambas, están entre las mejores.

Aunque las ciudades más dinámicas se encuentran en todo el mundo, más de la mitad de las primeras 30 en la clasificación de 2017 están en Asia-Pacífico. Bangalore, el centro tecnológico de India, ocupa el primer lugar. De hecho, India le ha arrebatado el liderazgo a China como una de las ciudades que más rápidamente ha cambiado en el mundo, ocupando seis de los principales 30 lugares, en comparación con China que posee cinco.


Lo que se ha vuelto evidente es que estas ciudades ahora están más estrechamente conectadas y muchas de ellas superan las economías nacionales. Ya sean nuevos centros tecnológicos regionales como Nairobi, lugares de acceso mundial consolidados como Londres o ciudades globales en crecimiento como Shanghái, todas ellas incorporan el cambio y la tecnología en su ADN. Además, las ciudades con mayor éxito buscan conservar la dinámica y la innovación al promover sus capacidades educativas y de investigación, y al invertir en infraestructura.

El medioambiente y la vivienda son factores adicionales

La habitabilidad también surge como un impulsor cada vez más importante de la dinámica, al ser clave para atraer talentos. Por ejemplo, la asequibilidad y las limitaciones de espacio en San Francisco (n.° 21) contribuyeron a mover esta ciudad de las principales 20 por primera vez y a Hong Kong fuera de las principales 30. El medioambiente también se vuelve un factor determinante de forma más crítica en el índice. Aunque se encuentran entre las primeras 30, Delhi (n.° 23) y Pekín (n.° 15) fueron afectadas por puntajes ambientales deficientes.


El CMI no es una medición de las “mejores” ciudades en las cuales invertir. Tiene por objetivo identificar el cambio y destacar cuáles ciudades o áreas metropolitanas pueden ser las mejores al posicionarse para competir en el actual escenario económico en constante cambio. Mientras que las ciudades alteran las posiciones año a año, solo tres de ellas –Londres, Shanghái y Silicon Valley– han estado de forma sistemática entre las primeras 10 desde que se publicó el índice por primera vez en 2014.

Impulso a corto plazo vs. impulso a largo plazo

El índice evalúa 42 variables en cada una de las 134 ciudades o áreas metropolitanas. Estos factores se pueden agrupar en tres áreas: dos que reflejan fortalezas para cambios a corto plazo y una que se utiliza para determinar la sustentabilidad económica a largo plazo.

El primer conjunto de factores, que representa el 40 % de la clasificación total, incluye factores socioeconómicos como PBI, población, pasajeros aéreos, sedes corporativas e inversión extranjera directa. El segundo, que registra el 30 %, se centra en el impulso de la propiedad comercial, que comprende los cambios relacionados con la construcción, las rentas, la inversión y la transparencia en los sectores empresarial, minorista y hotelero.

El tercer grupo incluye capacidad de innovación y proeza tecnológica, acceso a la educación y calidad ambiental. Representa el 30 % del índice. Sin atención en la educación y el medioambiente, sin economías sólidas y prácticas empresariales que impulsen las nuevas empresas y solicitudes de derecho legal, sin lo que llamamos “demostración de futuro”, estas ciudades pueden fracasar.
Cambio de patrones

Volviendo atrás, un patrón resulta de la posición de cada ciudad en la curva de evolución. En un extremo se encuentran las ciudades mundiales “consolidadas”, como Londres (n.° 6), Nueva York (n.° 14), París (n.° 17) y Los Ángeles (n.° 27), que absorben los cambios y la tecnología que complementa y suma a las diversas actividades comerciales. En el otro extremo están las ciudades de “alto potencial”, como Ciudad Ho Chi Minh (n.° 2) y Hanói (n.° 8). Estas ciudades continúan atrayendo capital de inversores extranjeros que apuestan a su transición desde la fabricación de bajo costo hasta actividades de gran valor. Nairobi (n.° 10) tiene un rápido crecimiento y experimenta un auge de desarrollo. Se encuentra en la lista de observación como un centro tecnológico regional.

Aunque Asia-Pacífico puede estar entre las primeras 30 de este año, la dinámica ha disminuido para algunas ciudades. Tokio y Seúl, que se encontraban entre las primeras 20 el pasado año, experimentan un crecimiento económico a corto plazo y un impulso de propiedad comercial lentos. Singapur y Hong Kong están entre las ciudades más competitivas del mundo. Sin embargo, Singapur ha tenido dificultades por el crecimiento moderado de su fuerza laboral y lento en los mercados minoristas y empresariales. El alquiler de oficinas en descenso en Hong Kong, el gasoducto de bajo suministro y los aspectos básicos del deslucido mercado inmobiliario colaboraron en la disminución de su clasificación.

En un año en que los resultados políticos han sido probablemente más dramáticos que los avances tecnológicos, el índice destaca grandes cambios económicos. Debido a que el nacionalismo y el proteccionismo se han desplazado hacia muchos países desarrollados, las ciudades más ágiles del mundo están más estrechamente conectadas que nunca y han tomado la responsabilidad del globalismo. Su agilidad, energía y deseo de adquirir, moldear y crear el cambio determinan la experiencia urbana y su futuro. No es un rol menor si se considera que llegado el 2050 se espera que la población urbana mundial se haya duplicado, en comparación con la cantidad a principios del siglo. Esto produce consecuencias políticas, debido a que los alcaldes ponen a prueba su poder para el futuro mundial.

Con vistas al futuro, estaremos esperando los efectos que el proteccionismo, el nacionalismo y la degradación ambiental tienen en muchas de estas ciudades y cómo se adaptan a estos desafíos. También estaremos analizando la inversión en infraestructura, un factor fundamental que impacta en la calidad de vida, los negocios y el sector inmobiliario. Después de todo, la historia está plagada de ciudades que alguna vez fueron grandiosas, complacientes y decidieron combatir las fuerzas del cambio. Cuando estas fuerzan parecen llegar en un nanosegundo, ninguna ciudad puede permitirse pestañar.

Nuevo Vodka Puerto Príncipe

Foto: Leandro Pérez Pérez/Adelante
CAMAGÜEY.- El vodka Puerto Príncipe resultó el estreno de la Empresa de Bebidas y Refrescos de Camagüey en la XIX edición de la Feria EXPOCAM, que sesiona hasta el 4 de febrero próximo, en el Centro Comercial La Caridad, como parte de las acciones por la Semana de la Cultura.
Con este producto Camagüey se suma a la iniciativa del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria (GEIA) de fabricar este tipo de bebida en territorios como Granma, Villa Clara y Pinar del Río, para sustituir importaciones, debido a que la mayoría de los vodkas comercializados en el país son traídos del extranjero y no satisfacen la demanda.
“En Camagüey desarrollamos estudios de mercado, para llegar a un vodka competitivo. El año pasado hicimos las degustaciones hasta llegar a este que presentamos hoy, el de más aceptación por la coloración, acidez y los grados de alcohol, tiene 40”, declaró Vilma Mendoza Cepero, directora comercial de “Bebidas y Refrescos”.
Según explicó la empresaria, en el 2016 elaboraron unas mil cajas para probar las ventas con dos empresas enfocadas al turismo, Caracol y Santa María, y “se vendió todo rápidamente”.
Establecidas las coordinaciones con el GEIA, abastecedor de la fábrica camagüeyana de materias primas como las botellas, empezaron este mes de febrero a confeccionar vodka en dos formatos, botellas de 700 mililitros y de 1 litro, en cantidades cercanas a las 2 mil cajas mensuales de cada uno.
Las empresas hasta ahora contratadas para la venta de este nuevo vodka son Caracol, Santa María y Artex, de esta última entidad incluso en otras provincias como Cienfuegos.
Los precios previstos oscilan entre 40 y 75 pesos (MN).
“Desde el aniversario 500 de la villa participamos en las ferias, y queríamos tener todo listo para presentar nuestro nuevo producto en el marco de EXPOCAM”, declaró Vilma Mendoza, directora comercial de “Bebidas y Refrescos”.
Los camagüeyanos fabrican la gama de rones Puerto Príncipe, con cinco tipos y el Arecha, además elaboran refrescos de tres sabores, (cola, naranja y limón) en formatos de pomos con capacidad para un litro y medio.
La Empresa de Bebidas y Refrescos de Camagüey enfrentó un amplio programa de inversiones durante el año pasado que la dotó de nuevos equipos y de mejores condiciones estructurales, con los cuales puede asumir la diversificación y el aumento de sus producciones.

¿Marketing en el socialismo?

Foto: Del autor
CAMAGÜEY.- Consuelo Ameneiro Torres es investigadora del Centro de Estudios de la Economía Cubana, pero vive con los pies puestos en la tierra. De ahí que sus valoraciones tengan un sentido realista cuando de marketing se trata. Combina muy bien la academia con el sentido práctico, sin rebuscamiento de términos, y con sus sabios consejos compulsa al más reacio a entender la esencia de la comercialización.
Ante la pregunta de qué papel desempeña el marketing en la economía, explicó: “En estos momentos en que el país impulsa y solicita de las empresas que valoren sus potencialidades exportadoras, por la necesidad de la entrada de divisas frescas, tenemos que crear habilidades. Poseemos un mercado relativamente estable, pero con una baja o nula competencia. No tenemos habilidades para un mundo competitivo, donde la competencia es desleal, muy dinámica y con excesos de recursos que la nación no tiene”.
Es la segunda oportunidad que he tenido de dialogar con ella en los últimos seis meses. Su presencia en Camagüey responde a la impartición de cursos en torno a temas vinculados con el marketing y el modelo de negocios, con miradas a su utilidad.
“Es muy importante la filosofía de orientación al cliente, porque no es un secreto que en el ámbito de la comercialización se ha vivido orientados a las ventas y todo lo que se lanza al mercado es consumido, pero en el ámbito internacional la gestión no opera así”.
Desde su punto de vista, en el mercado cubano comienza a observarse un criterio de selectividad. El interesado está exigiendo determinados atributos y empieza a tener un rol protagónico en las decisiones, incluso, el que desempeña las funciones de marketing dentro de la organización empresarial.
—¿Cree que no se aprovechan todas las potencialidades que brinda esa herramienta en Cuba?
—Totalmente no. Ha habido avances, y creo que la Feria Internacional de La Habana ha sido un reto para muchas empresas que acoplan su participación con producciones cubanas. Hay que comprender que el marketing es costoso. Hablamos de comunicación, de un spot publicitario, aunque hay cosas menos caras, como un sitio web que con un mensaje bien pensado, con los atributos distintivos del producto o servicios y la identificación de lo que el mercado está demandando, es posible avanzar.
“Los estudios de satisfacción están hoy por perfeccionar, y no todas las entidades han desarrollado un sistema de retroalimentación que les permita estar al tanto de los cambios constantes que también tiene el cliente.
“Imponemos un producto que muchas veces no responde a los códigos de determinados segmentos o no cumplen con las exigencias del momento. A lo mejor es de calidad, pero que necesita variaciones o si vale la pena continuar, si somos competitivos”.
—¿Es erróneo pensar que el marketing, como es una palabra en inglés, es aplicable solo al sistema empresarial capitalista?
—Usted no puede vender si no tiene técnica de venta, no hace promoción y publicidad. Usted no puede vender si no hace un estudio de mercado y establece los márgenes comerciales en base a una relación adecuada de calidad.
En criterio de la entrevistada, los principios del marketing son aplicables en el sector empresarial y en el presupuestado, y las barreras señaladas pueden resolverse en función del cambio que necesita el país.
La Máster en Administración de Negocios sostiene la posibilidad de cambio para demostrar que la empresa estatal socialista no está asociada a la ineficiencia, y eso se lo inculca a los estudiantes en la Universidad de La Habana.