martes, 3 de enero de 2017

Radiografía de la economía mundial

Principales factores económicos para 2017



Cuba 2016: El ajuste que no llegó… ni llegará


Más allá de los vaticinios de la gran prensa capitalista no regresaron los apagones masivos ni se retornó a la escasez de los años noventa del siglo pasado

IROEL SÁNCHEZ
3/01/2017



Junto a las rebajas de precios de un 20% promedio de un grupo de productos de alto consumo popular en el comercio minorista estatal, la agricultura cubana por primera vez en mucho tiempo creció en todos los renglones. (Fernando Medina Fernández / )

Nuevamente medios de comunicación internacionales anuncian la inminente debacle económica cubana y hasta en algunos que se hacen llamar alternativos encuentran eco augures que han fracasado en ocasiones anteriores en sus pronósticos sobre Cuba y tienen la corrección política de llamar “embargo” al bloqueo que hace más de cinco décadas busca rendir por hambre y enfermedades a quienes vivimos en esta Isla. 
Cierto, la economía cubana pronostica un 2% de crecimiento en 2017, distante de lo necesario y deseado, luego de decrecer un 0,9% en 2016, y tiene problemas importantes por resolver como el incremento sustancial de la inversión extranjera y la eliminación de la dualidad cambiaria que estimula la emigración de la fuerza de trabajo desde el sector estatal y deforma los resultados de sus empresas de propiedad pública pero aun así no se confirman las predicciones de quienes llevan más de tres años augurando que “una disminución (incluso gradual) de los vínculos con Venezuela provocaría”: 
“una contracción de hasta 10 por ciento del producto bruto interno, en una recesión de dos o tres años, por una merma de ingresos de divisas, depresión de inversiones, restricciones financieras externas e importaciones más caras, sin facilidades de pago de la factura petrolera. Tal crisis demandaría un ajuste “complejo y doloroso”.”
Sin embargo, no nos conformemos con la diferencia tan notoria entre tal pronóstico y la realidad. Veamos si desde el punto de vista popular avanzamos o retrocedimos en 2016. Entre diciembre de 2015 y enero de 2016 el estado de inconformidad con los precios de los alimentos que subían constantemente era generalizado en Cuba, incluso rumores de un control estatal habían provocado un sabotaje a los abastecimientos en los mercados por los proveedores privados a los que nuevas políticas habían trasladado una parte significativa del abastecimiento de productos agropecuarios a la población. 
Las ferias que tradicionalmente se efectúan por fin de año en la capital eran hace doce meses criticadas por su desabastecimiento, se habían deteriorado los instrumentos en poder del estado para favorecer la presencia de productos a bajos precios que facilitaran a las familias abastecerse con vistas a las celebraciones de año nuevo. 
Aquel mismo diciembre, en el pleno de la Asamblea Nacional, un diputado había puesto el explosivo tema sobre el tapete y motivado una discusión, con una intervención de Raúl Castro anunciando una rectificación urgente, liderada desde la dirección del Partido Comunista, de los mecanismos que habían alejado del control estatal la distribución de productos agropecuarios, a la que se referiría el propio Raúl en su muy crítico Informe Central al VII Congreso del Partido, efectuado en abril: 
“apenas se produjo la discusión en el Parlamento sobre este tema, que recordarán sobre todo los diputados aquí presentes y que tardamos mucho en reaccionar, apoyé inmediatamente al Segundo Secretario del Partido, compañero Machado Ventura, que salió al combate por todo el país enfrentándose a ese problema.”
Junto a las rebajas de precios de un 20% promedio de un grupo de productos de alto consumo popular en el comercio minorista estatal, el resultado ha estado a la vista un año después, cuando aun con insatisfacciones la situación es radicalmente diferente y a pesar de las limitaciones de combustible en el segundo semestre, consecuencia de las afectaciones en las relaciones comerciales con Venezuela, la agricultura cubana por primera vez en mucho tiempo creció en todos los renglones. 
Más allá de los vaticinios de la gran prensa capitalista y el amarillismo de sus filiales fronteras adentro no regresaron los apagones masivos ni se retornó a la escasez de los años noventa del siglo pasado, cuando se cortaron abruptamente las relaciones económicas con la URSS y nos recomendaban recetas de corte neoliberal. 
Para el 2017, según planteó la ministra de finanzas ante el parlamento, los gobiernos locales dispondrán del 50 por ciento de los aportes por la Contribución Territorial para el Desarrollo Local, en adición a su presupuesto para financiar proyectos fuera del plan y los consejos de la Administración Provincial podrán captar hasta el 10 por ciento de los ingresos obtenidos por este tributo, en los municipios que determinen, para equilibrar recursos en otros que reciben menores ingresos por este concepto. Al amparo de esos recursos, en la capital comienzan a rescatarse espacios públicos en beneficio de las mayorías, algo que ha arrojado ya visibles resultados en ciudades del Oriente del país.
Pero también han existido victorias políticas. Un mes antes del Congreso del Partido, el paso del Presidente estadounidense por La Habana en plan seducción generó un rico debate ideológico, coronado por el artículo de Fidel “El hermano Obama”. La desconfianza expresada allí hacia las intenciones obamistas ha sido confirmada por la Directiva Presidencial emitida por éste y por la permanencia de la mayoría de las restricciones del bloqueo y los instrumentos de política contra Cuba, a pesar de los muchos acuerdos bilaterales alcanzados sobre asuntos de interés común e intensos intercambios de visitas entre ambos países. Siguió en pie la imposibilidad de utilizar el dólar en las transacciones financieras internacionales cubanas y continuaron las persecuciones y las multas millonarias pendiendo, y cayendo, sobre las instituciones que se atreven a mantener relaciones comerciales con la Isla. 
Los resultados de los cambios de liderazgo en Argentina y Brasil y el ascenso de la oposición antichavista en Venezuela, mostraron muy pedagógicamente a un pueblo tan politizado como el cubano las trampas de sistemas electorales que como define el portugués Boaventura de Sousa Santos en el mejor de los casos constituyen una “isla de relaciones democráticas en un archipiélago de despotismos”, tan recomendados para Cuba desde Europa y EEUU. 
Ya en el segundo semestre y bajo el impacto de las restricciones anunciadas a inicios de julio, la respuesta organizada a los daños del huracán Matthew, la ausencia de fallecidos por ese meteoro y las enérgicas acciones de recuperación transmitieron confianza en la capacidad de la estructura política, económica y social cubana para enfrentar con ventaja  sobre otros sistemas cualquier circunstancia adversa.
A fines de noviembre, la muerte de Fidel puso en solfa los estereotipos cultivados durante décadas. Contra lo reiteradamente anunciado por la industria mediática global, que muchas veces se adelantó al suceso, no hubo ni secretismo, ni caos, ni culto a la personalidad, y sí un espontáneo y masivo dolor sincero, además de respeto, compromiso y protagonismo popular encabezado por los jóvenes. 
Pero a propósito de Fidel, volvamos a la economía. Alrededor del actual bombardeo informativo sobre la economía cubana, gana vigencia un planteamiento suyo ante economistas del Tercer Mundo reunidos en La Habana en 1981:
“El desarrollo no solo es económico sino también social. Puede haber un crecimiento económico, deformado o dependiente, que no sirva a este objetivo ni conduzca a los fines esperados. Una política económica y social acertada debe tener como centro y preocupación al hombre. Si se traza una política que no corresponda a este contenido, no habrá desarrollo y ni siquiera paz.”
Es esa visión la que lo llevó —ante el escepticismo de unos y la duda de otros— a proclamar que Cuba sería una potencia médica e impulsar en medio de escaseces la biotecnología al servicio de nuestro pueblo.
A Fidel y sus ideas suelen presentarlos en esos mismos espacios como responsables de nuestras carencias económicas pero vale recordar que es esa concepción humanista y solidaria de la medicina -que hace a los médicos cubanos ir a donde muy pocos de sus colegas de otros países han puesto un pie y tratar a cualquier persona como un igual- es la que le reporta hoy al país su mayor ingreso por exportaciones. Fue él quien inició en esas mismas condiciones el desarrollo de las infraestructuras e inversiones que junto a las condiciones de salud, educación y seguridad ciudadana permiten el crecimiento del turismo hacia el país, baste solo señalar los desarrollos turísticos de las cayerías al Norte de la Isla. Su visión de la formación masiva de profesionales procedentes de los sectores más humildes del pueblo en todas las ramas es la que permite hoy que Cuba pueda proponerse atraer la inversión extranjera en condiciones más ventajosas que cualquier otro país de nuestro entorno, aspecto que, como acaba de plantear Raúl, puede y debe ser dinamizado actuando con menos burocracia y mayor audacia en función de alcanzar las cifras de crecimiento que demanda el desarrollo del país.
Esa concepción fidelista del desarrollo, opuesta a las fórmulas neoliberales que vienen a ofertarnos una vez más, está contenida en los documentos aprobados por el VII Congreso y enriquecidos en un debate amplio y democrático con la militancia del Partido, la UJC, representantes de las organizaciones de masas y de diversos sectores de la sociedad, se sustenta en el concepto de Revolución que más de siete millones de cubanos suscribieron en apenas día y medio con posterioridad al fallecimiento del Comandante. 
Sería muy fácil crecer a altos ritmos aplicando el “ajuste complejo y doloroso” que nos recomiendan pero entonces sí retrocedería abismalmente la mayoría de los cubanos y  no se gobernaría para ellos sino, como ya hemos visto en algunos países latinoamericanos que retomaron la senda neoliberal, o en los de Europa del Este que abandonaron el socialismo,  para entregar la Isla a intereses foráneos.
Problemas hay muchos y algunos pueden tener solución sin depender de importaciones ni de si viene más o menos petróleo de Venezuela, comenzando, como también se señaló en la Asamblea Nacional, por “el uso eficiente de los portadores energéticos, evitando el desvío y el robo que lamentablemente están presentes y se ratifica en las estadísticas y controles que se realizan periódicamente, donde se informan municipios que no reportan ventas de combustibles o en cantidades ínfimas en sus servicentros.”
Desconocer nuestros errores no nos ayudará avanzar pero, como expuso el Presidente ecuatoriano Rafael Correa en el homenaje póstumo a Fidel,
“evaluar el éxito o el fracaso del modelo económico cubano, haciendo abstracción de un bloqueo criminal de más de 50 años, es pura hipocresía . Cualquier país capitalista de América Latina colapsaría a los pocos meses de un bloqueo similar.”
Y los “ajustes” tan deseados por los hipócritas no llegarán porque, en palabras de Raúl ante el VII Congreso del Partido: 
“Las decisiones en la economía no pueden, en ningún caso, significar una ruptura con los ideales de igualdad y justicia de la Revolución y mucho menos resquebrajar la unidad de la mayoría del pueblo en torno al Partido. Tampoco se permitirá que como consecuencia de esas medidas se genere inestabilidad e incertidumbre en la población cubana.”

La calle y el informe económico del 2017

Los informes presentados por el ministro de Economía y la ministra de Finanzas, así como el discurso del presidente Raúl Castro Ruz en la octava legislatura de la Asamblea Nacional realizada el pasado 27 de diciembre, han impactado en la ciudadanía. ¿Motivo? La economía ha caído en picada de un 4 % del PIB en 2015 a un -0,9 en el año que ya finalizó. Cuba entró en recesión.
El equipo de Progreso Semanal salió a las calles en busca de las opiniones de aquellos ciudadanos dispuestos a responder preguntas elementales sobre el impacto en ellos de dichos informes y discurso. ¿Cómo ven el año que comienza? ¿Qué puntos le han movido su atención? ¿Cómo avizoran el año que recién se estrena? No se trata de una encuesta —que es cosa muy seria y técnica—, vale por un simple registro inicial en personas de diferentes edades, niveles de educación y de ocupación laboral.
“Yo no entendí muchas cosas, pero sí lo importante y es que la situación viene muy dura y difícil. Nada, que no salimos de una pa’ entrar en otra. Así no se puede vivir”, dijo Laudelina, empleada en una oficina estatal mientras caminaba por el bulevar de la calle Obispo, Habana Vieja, para comprar una pizza en un timbiriche (pequeñísimo negocio privado) cercano a su centro laboral.
La calle Obispo es un enjambre de gentes: turistas con sus cámaras, vendedores, “guías de turistas por cuenta propia” (categoría que no existe legalmente). En una esquina venden churros. Ahí encontré a Raciel, mecánico automotriz aguardando por su paquetico de churros.
“No me sorprendió, lo estamos viviendo cada día desde hace rato. Hoy no hay esto, mañana lo otro”, responde y prosigue: “mire hay que caminar toda La Habana para conseguir lo mismo papel higiénico que algún medicamento… nada es estable y los precios del carajo… no hay quien aguante porque el dinero no alcanza”, agregó.
En la plazoleta frente al famoso Floridita, un señor bastante mayor, pregona “maní, maní” que vende en unos cucuruchos de papel. Compramos un par y le preguntamos. “A los 79 años lo he vivido todo y pasado también de todo y si hay que pasar más trabajo, lo pasamos. Soy revolucionario, muy, muy, disgustado, pero revolucionario”, dijo y prosiguió con su pregón.
Por su parte, Orlando, transportista por cuenta propia (botero o taxista privado) que cubre la ruta entre Marianao y Centro Habana, manifiesta que “estoy de acuerdo en que aprobaran la ley sobre el uso de la imagen de Fidel”. Ahí corta el diálogo diciendo “no me pregunten de otras cosas porque, vaya, no quiero hablar más”. Está molesto. ¿Por las preguntas? Él sabrá.
La Rampa es el centro del Vedado y quizás, desde hace años el punto más movido de la capital. En la esquina de J y 23 está el parque del Quijote, con su bella estatua. A la sombra del caballero de la triste figura, Gilberto Fandiño, 73 años, jubilado, lee el periódico Granma. Me siento a su lado y lanzo la pregunta.
“Para mí la cosa está clara, mientras no resolvamos con los americanos lo del bloqueo, estaremos así y ellos lo saben, son unos cabrones y ahora viene este loco de presidente”, opina y me observa para añadir “Mi preocupación es que mi retiro no alcanza y la paso bastante dura y ahora se va a poner peor… No sé cómo voy a vivir”. Retoma a la lectura del periódico dando así por terminada su opinión.
“Perdone la palabra, pero no hay otra, estoy cabrón”, responde Herminio, 52 años, que se define como constructor, mientras espera por una guagua (ómnibus) y su malestar lo remite a que “desde el año 2000, Fidel dijo que había que cambiar todo lo que fuera necesario”. Da una cachada al cigarrillo y continúa diciéndonos que “hace 16 años de eso y ¿hemos cambiado todo, todito lo que hace falta cambiar? No”. Expulsa el humo y continúa: “ahora, cuando se nos fue el Comandante, firmamos esas palabras, yo lo hice porque estoy de acuerdo, si no cambiamos nada bueno pasará. ¿Cambiarán?”.
De nuevo en La Rampa, pero ahora en la cola de la heladería Coppelia, un joven usa espejuelos y carga una mochila en su espalda: “Lo que vi en la TV era previsible”, comenta Jorge, que así dice llamarse. Afirma cursar el tercer año de economía.
“Me duele que usen la palabra decrecer cuando en verdad entramos en recesión”, precisa. “La situación es grave, no tenemos moneda dura, sí adeudos, se nos cayeron buenos socios, y poco que exportar, por lo que es lógico reducir importaciones lo cual equivaldrá a carencias de productos con sus consecuencias…” Se detiene y me observa para añadir que “no hay que culpar de todo a Estados Unidos porque, ¿cuándo acabaremos de liberar las fuerzas productivas, un llamado tantas veces repetido? ¿O de aplicar medidas pendientes? ¿A qué le tememos?”.
A su lado una joven, que también se define como estudiante de economía, mueve la cabeza, frunce los labios y cuando los abre “mire, ya lo había dicho Malmierca (se refiere a Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera), ahora lo repitió Raúl cuando criticó las demoras innecesarias para hacer contratos con inversionistas extranjeros…, si necesitamos urgentemente de inversión extranjera ¿a qué se deben los meses y meses de demora para dar una respuesta a los inversores, sea cual sea? Ellos no van a esperar por nosotros”, argumenta.
“Si se debe a los burócratas pues entonces sobran… hay que botarlos, quizás así nos falte menos a nosotros y caminaremos más rápido porque mi vida es corta, esto está parado… y para qué hablar de expectativas personales… que me digan cuáles porque me voy a reír”. Cierra su comentario enlazando su mano al amigo y avanzan en la cola.
Viste camisa azul claro de mangas largas, pantalón beige y lleva un portafolio en la mano. Su destino es el ministerio de Justicia, también ubicado en la Rampa. Dice ser abogado y acepta opinar sobre un aspecto “de los tantos que me llamó la atención”, señala. Creí que iba por la ruta del Derecho. Me equivoqué.
“Yo no entiendo, dicen que la agricultura creció un poco, pero falla el sector industrial que puede procesarlos y así reducimos importaciones”, señala Heriberto, como se identifica. “La ministra de la alimentación explica que la industria es obsoleta, equipos rotos, etc., etc.; pero eso no es de ahora viene de hace años… Si el sector agropecuario y su industrialización son la clave para la seguridad alimentaria son fundamentales… Demasiadas excusas y un país no vive de excusas y justificaciones, muchas de ellas discutibles”, afirma. Cuando le agradecí su tiempo me detuvo para añadir: “si el problema estriba que en los niveles de decisión no cambian de mentalidad, pues tendrán que cambiar a estas personas”.
Progreso Semanal no se quedó parado en la capital buscando reacciones. Desde Las Tunas, en el oriente, también las encontramos.
“El nombre de Fidel solo estará en la piedra de sus cenizas”, dijo Juan Manuel Seara, un electricista de 60 años, mientras participaba en la ya tradicional feria de fin de año que celebra esa ciudad capital, denotando así uno de los asuntos que más acaparó la atención: el que se haya llevado a ley la última voluntad del Líder Histórico de la Revolución.
“Cinco años es mucho para un experimento del que depende tener un sistema de dirección mucho más eficiente”, dijo Alberto Suárez, tunero, profesor universitario refiriéndose al tiempo que ya dura la experiencia de la separación entre las funciones gubernamentales y administrativas en las nuevas provincias de Artemisa y Mayabeque. “Que Raúl haya admitido que ese asunto no fue atendido como debía no es cualquier problema, más cuando se acerca el traspaso del poder de la generación histórica a los nuevos cuadros”, agregó. “Si los prejuicios hacia la inversión extranjera no están en la máxima dirección del país ¿dónde están entonces?”, se preguntó Suárez.
En Santiago de Cuba, la segunda ciudad del país, varios de sus habitantes también opinan sobre el panorama con que arribamos a este nuevo año.
Gabriel, 80, jubilado, jefe de un núcleo del Partido Comunista de Cuba (PCC) se emociona recordando el discurso de Raúl cuando este “dijo que hay que seguir las ideas de Fidel. Eso fue lo que me llamó la atención”. Entonces le tiembla la voz y solloza. Repuesto dice que “hay que quitar el tabú” al tema de la inversión extranjera “y hacer contratos pero eso no es de hoy para mañana, hay que ver qué fabrican. O sea, hay que ver qué es lo que hace falta fabricar para Cuba”, agrega. Gabriel no se detiene en este punto y lo amplía señalando que las inversiones nos benefician ya que “somos un país productor de gente preparada, pero no podemos darle trabajo. La gente se va. Salen de aquí hasta peloteros buenos. Se van porque aquí no ganan, tienen que abandonar su país”, finaliza con un perceptible lamento en su voz.
Para Juan José, ex profesor de física, 55 años anticomunista confeso y retirado por enfermedad, responder es fácil: “No lo vi. Y por tanto no sé lo que dijo. Esa es mi opinión. Y no lo vi porque estaba en otra cosa”
“Yo estaba acostada en mi cuarto y no le puse mucha atención, hablaba sobre Fidel, me pareció más de lo mismo, y cuando comenzó a hablar de la inversión extranjera le puse atención”, expresa Roxana, una joven de 33 años, investigadora de una disciplina de Ciencias Sociales. “Si eso (abrirse a la inversión extranjera) lo dices tú, no vale, pero si lo dicen ellos entonces es que va”. Se detiene para meditar y prosigue afirmando que “hay prejuicios con la inversión extranjera y con pila de cosas más. Eso es lo que opino. Mientras tanto uno se come esta tranca que se come todos los días”.
“No asere”, no oí el discurso de Raúl, responde Juan Carlos, un joven de 23 años reparador de equipos en un hospital de la ciudad. “No me interesa la política” y tampoco dice haber escuchado comentarios por la calle porque “la gente está pa’ otra cosa”
Para Dainet Castañeda, 30 años, profesora de la Universidad de Oriente, Raúl “quiso transmitir confianza al exterior. A la inversión extranjera. Atraer esa inversión. Quedan un año y un par de meses para que haya en Cuba un nuevo presidente. Y es necesario que los acreedores tengan confianza en lo que va a ser este país, y expresar seguridad en la continuidad. Se sabe que los acontecimientos políticos impactan en los económicos. Y hay que comenzar a aprender a no lidiar con liderazgos carismáticos. El de Fidel y Raúl son liderazgos carismáticos, transmiten confianza. Pero el próximo líder no será carismático. Pero habrá una continuidad del espíritu de ese líder carismático que fue Fidel”.
Desde tan diversas posiciones, consideramos que estas indagaciones con sus respuestas bien analizadas brindan elementos para próximos trabajos de mayor calado. Después de todo, la gente sí estaba escuchando.
Foto de portada: Kenna Klosterman.
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Cooperativas agropecuarias del centro cubano aplican buenas prácticas

Con apoyo internacional, varias cooperativas de Sancti Spíritus incrementaron las producciones de leche y carne animal.

Las experiencias de estos proyectos cooperativos se presentarán en un próximo taller.
Las experiencias de estos proyectos cooperativos se presentarán en un próximo taller.
Foto: Archivo IPS Cuba
La Habana, 3 ene.- Proyectos en cooperativas de la central provincia de Sancti Spíritus confirman que la aplicación buenas prácticas eleva los rendimientos y encadenamientos productivos, en un país que considera la agricultura como un asunto de seguridad nacional.
La aplicación de técnicas y estrategias integrales de desarrollo y manejo sostenible de las tierras permitió que en los municipios de Cabaiguán, Taguasco, La Sierpe y Sancti Spíritus se mejoraran las condiciones de crianza, alimentación, manejo, reproducción y genética del ganado, así como la protección del medio ambiente y la bioseguridad.
En tres años, se construyeron en la Cooperativa de Producción Agropecuaria Nueva Cuba dos centros de inseminación de novillas, igual número de vaquerías y seis centros para el desarrollo de machos.
A la postre, eso permitió la entrega a la industria de 158.000 litros de leche en 2015, un incremento del 15 por ciento respecto al año precedente.
Un campesino de Banao, en la central provincia de Sancti Spíritus comparte sus experiencias de más de 60 años como agricultor.
Un campesino de Banao, en la central provincia de Sancti Spíritus comparte sus experiencias de más de 60 años como agricultor.
Foto: Archivo IPS Cuba
Para el cierre de 2016 se espera superar los 200.000 litros, confirmó un informe del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo Mundial para el Medio Ambiente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, al cual tuvo acceso la Redacción IPS Cuba.
Precisó el texto que, tras una visita efectuada al territorio en noviembre último, junto con funcionarios de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) nacional y provincial, también se constató la aplicación de la rotación de cultivos con el ganado.
Otro de los resultados que exhibe la entidad es la reforestación de 20 hectáreas con árboles frutales y declararse libre de áreas infestadas de aroma y marabú (plantas invasoras), después de limpiar más de 200 hectáreas contaminadas.
Entre las experiencias positivas sobresalió la de la Cooperativa de Créditos y Servicios El Vaquerito, donde se mejoraron las condiciones ambientales de la cuenca hidrográfica del río Zaza.
Allí inició en 2012 un proyecto de producción de leche que, de 50.000 litros pasó a 200.000 al cierre de 2016. La cooperativa dispone además de un termo refrigerado para la conservación de productos y un puesto de control de la calidad.
Asimismo, en la finca Las Mercedes, propiedad del productor Frank Quintana, se construyó un cinturón verde compuesto por 1.000 plantas de aguacate y guayaba, respectivamente, que evitó incendios forestales en los dos últimos años.
En la CCS Julio Calviño se comprobó la disminución del uso de agrotóxicos en la comunidad de Banao, mediante la introducción de insecticidas naturales como el árbol del Nim, cuyo aceite podrá ser utilizado para repeler plagas a partir de la próxima entrada en explotación de una minindustria.
Por el momento, dos campesinas e igual número de campesinos recibieron un entrenamiento de un representante de la compañía PC QUIMICA Y CIA SAS, radicada en Bogotá, Colombia, para que puedan operar la prensa extractora de aceite de Nim, precisó el informe.
Además, las cooperativas Camilo Cienfuegos y Bienvenido Pardillo contribuyen a la mitigación del cambio climático mediante la introducción de nuevas fuentes de energía renovable.
Cada una de las entidades instaló 10 biodigestores, que utilizan los desechos sólidos de cerdos para generar biogás que utilizan en la cocción de alimentos.
El proyecto de los biodigestores tiene también como uno de sus principales objetivos aliviar las labores de las mujeres rurales y la economía doméstica, al abaratar el costo del combustible, además de resultar ecológicamente limpio.
La materia orgánica que va quedando funciona como fertilizante natural para las huertas, donde se cultivan hortalizas y frutales.
Ambas cooperativas incrementaron de 275 hectáreas en 2015 a 400 hectáreas en 2016, el área dedicada a pastos y forrajes, como la caña de azúcar y el King Grass. Así, elevaron la entrega de carne de res de 13 a 80 toneladas en el mismo periodo.
Como resultado de tales inspecciones, la ANAP nacional se comprometió a impulsar la entrega de recursos para respaldar dichos proyectos cuyas experiencias serán presentadas en un taller previsto para el primer trimestre de este año. (2017)