domingo, 28 de mayo de 2017

William Baumol y el problema de la transformación

Michael Roberts, The Next Recession

William J. Baumol, que murió la semana pasada a la edad de 95 años, fue uno de los economistas ortodoxos más preeminentes de su generación. Enseñó durante más de 40 años en la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, donde se retiró en 2014. Su trabajo abordó la política monetaria, las finanzas corporativas, la economía del bienestar, la asignación de recursos y el espíritu empresarial, pero era más conocido por el principio que lleva su nombre: 'enfermedad de los costes' de Baumol.

La enfermedad de los costes de Baumol es la idea de que los servicios prestados personalmente - actuaciones musicales, atención médica, educación y recolección de basura, por ejemplo - de forma natural e inevitablemente aumentan de precio año tras año. La mejora de la tecnología puede permitir que los panecillos y los coches se produzcan de manera más eficiente y, por lo tanto, más rentable, pero, como observó Baumol perspicazmente, un cuarteto de cuerda de Mozart requiere hoy en día la ejecución de cuatro músicos, la misma mano de obra que en el siglo XVIII.

Esta idea tuvo una relevancia inmediata en las políticas públicas, en particular en las áreas de sanidad y educación, porque demostró por qué los servicios públicos importantes no se pueden medir en términos de rentabilidad de la misma manera que los bienes fabricados industrialmente en el sector capitalista. Proporcionan servicios que satisfacen necesidad, no beneficios.

“El punto crítico aquí es que como los políticos no entienden el mecanismo y la naturaleza de la enfermedad de los costes, y se enfrentan a las presiones políticas de un electorado igualmente desinformado, no se dan cuenta que, efectivamente, no podemos permitirnos estos servicios sin obligar a la sociedad a someterse a innecesarios recortes, restricciones y otras formas de privación”, escribió en su libro de 2012 La enfermedad de los costes. Es una cuestión de elección pública no de 'eficiencia'.

Baumol fue prolífico en su investigación económica, sobre todo en el estudio de la función del 'empresario' como innovador en lugar de como capitalista. También produjo uno de los principales manuales de economía matemática de los 1960 y 1970 - que era bastante árido, según recuerdo.

Baumol era un liberal. Aconsejó a Hillary Clinton y a varios líderes demócratas y era un firme defensor de la salud pública y la educación. Y fue uno de los ejecutivos electos de Economistas por la Paz y la Seguridad, un organismo de la ONU de los economistas liberales que se oponían a las armas nucleares, junto con Kenneth Arrow (que también ha muerto recientemente) y JK Galbraith.

Pero lo que es menos conocido es que a principios de 1970 Baumol se implicó en un debate de la corriente ortodoxa con el destacado keynesiano Paul Samuelson sobre la validez y el propósito de la teoría de valor de Marx. Samuelson había lanzado un ataque contra la teoría de Marx, cuando ésta comenzaba a atraer la atención de los estudiantes radicales en aquellos días revolucionarios (Paul A. Samuelson, “La comprensión de la noción marxista de la explotación: un resumen del llamado problema de la transformación entre los valores de Marx y los precios competitivos“, J. Econ. Lit., junio de 1971, 9 (2), pp. 399-431).

Al igual que Eugene Bohm-Bawerk, a finales de la década de 1890, y al igual que Keynes en la década de 1930, Samuelson quería exponer las falacias de la teoría de Marx por si los estudiantes se infectaban de marxismo. Keynes calificó la teoría del valor de Marx de “científicamente errónea y sin aplicación en el mundo moderno” (Keynes, Liberalismo y comunismo, citado en Hunt, 1979: 377). El enfoque de Samuelson fue que su teoría del valor era irrelevante para explicar el movimiento de precios de mercado y, por tanto, para cualquier comprensión de las economías modernas, no que la teoría del valor de Marx fuese ilógica, porque cuando los valores se miden en tiempo de trabajo no equivalen a los precios de mercado (según Bohm-Bawerk).

Samuelson argumentó que la 'transformación' de Marx de los valores del trabajo en precios de producción era innecesaria. Los precios de mercado se explican por el movimiento de la oferta y la demanda ¿que necesidad hay de una teoría de los valores? De hecho, podía desaparecer. “La verdad ha sido puesto al descubierto. Despojado de complicación lógica y confusión, cualquier método de resolver el famoso problema de la transformación parece implicar regresar de un desvío innecesario ... tal transformación es exactamente igual que cuando se utiliza una goma para borrar una entrada anterior (es decir, el valor - MR ) después de lo cual volvemos a comenzar para terminar con una entrada calculada correctamente (es decir, el precio - MR) ”.

Baumol criticó cuidadosamente a Samuelson en su ensayo, La transformación de los valores: lo que en realidad quería decir Marx. Al hacerlo, hizo una contribución importante para explicar y validar la teoría del valor de Marx. Baumol señala que Samuelson, junto con los marxistas postkeynesianos como Joan Robinson, entendieron mal el propósito de Marx en la llamada transformación de valores en precios. Marx no quería demostrar que los precios de mercado se relacionan directamente con los valores medidos en tiempo de trabajo. “Marx no tenía la intención de que su análisis de la transformación demostrase cómo los precios se pueden deducir a partir de valores”. El objetivo era mostrar que el capitalismo era un modo de producción con fines de lucro y las ganancias proviene de la explotación del trabajo; pero este hecho fue oscurecido por el mercado, donde las cosas parece que se intercambian sobre la base de una igualdad de la oferta y la demanda. Los beneficios son, ante todo, resultado de la explotación del trabajo y luego se redistribuyen (transformados) entre las ramas del capital a través de la competencia y el mercado como precios de producción.

Para Marx era evidente que sólo el trabajo crea valor. “Cada niño sabe que cualquier nación moriría de hambre, y no digo en un año, sino en unas semanas, si dejara de trabajar. Del mismo modo, todo el mundo conoce que las masas de productos correspondientes a diferentes masas de necesidades, exigen masas diferentes y cuantitativamente determinadas de la totalidad del trabajo social. Es self evident”, Carta de Marx a Kugelmann, 11 de Julio de 1868, MECW, vol.43 , pp. 68-69.

El valor total excedente se produce a partir de la explotación de la fuerza de trabajo empleadas por los diversos capitalistas - la diferencia del valor medido en tiempo de trabajo entre el tiempo necesario para los salarios de la mano de obra y el precio del producto o servicio producido vendido en el mercado por el capitalista. Pero no el valor excedente o el beneficio logrado por la fuerza laboral de cada capitalista, que no va directamente al capitalista individual. Cada capitalista compite en el mercado para vender sus productos. Y esa competencia conduce a que las ganancias se redistribuyan porque los beneficios tienden a una tasa promedio por unidad de capital invertido.

La transformación de los valores creados por la mano de obra en precios en el mercado significa que los precios individuales diferirán de los valores individuales. Como dice Baumol, Marx sabía que los precios individuales de producción diferían de los valores individuales; a diferencia de Ricardo que no pudo resolver esta transformación.

Así, la plusvalía total es convertida (transformada) en beneficio total, interés y renta, y es el mercado el que decide cuánto corresponde a cada capitalista. Sí, ‘la oferta y la demanda' deciden la perdida o la ganancia del capitalista individual. Pero eso es sólo la apariencia o el resultado de la distribución de los beneficios a través de la competencia del mercado, pero han sido creados por la explotación global del trabajo en el proceso de producción.

La explicación de Baumol era un punto de partida para una respuesta y una defensa más integral de la teoría del valor de Marx desarrollada por estudiosos marxistas como Carchedi, Yaffe, Kliman, Freeman, Moseley y otros en los últimos 40 años desde el ataque de Samuelson.

La interpretación de Baumol de la teoría de Marx proporciona una respuesta de gran alcance no sólo a Samuelson, sino también a la 'interpretación estándar' del problema de la transformación, como Fred Moseley la ha denominado en su libro, Dinero y Totalidad (un libro que explica y responde en detalle todas las cuestiones teóricas planteadas por los economistas ortodoxos y heterodoxos).

Los valores en una mercancía no tienen que ser 'transformados' en precios, como Robinson y Samuelson interpretan la teoría de Marx. Los precios son la representación en el mercado de la explotación del trabajo en el proceso de producción. Como dice Fred Moseley, si se acepta la interpretación de Samuelson de la transformación de Marx de valores en precios entonces, “los valores, de hecho, se anulan y no juegan ningún papel en la determinación de los precios” (p229). Sin embargo, esta no es la teoría de Marx. Los valores individuales no se convierten en precios individuales de producción: “Los valores individuales no desempeñan ningún papel en la teoría de los precios de Marx. Lo que ocurre es que “el nuevo valor total producido por el trabajo real ... se determina (en parte) por el valor total de la plusvalía producida, que a su vez (en parte) determina la tasa general de ganancia y, en última instancia, los precios de producción ... los precios de producción no son determinados por la multiplicación de los coeficientes de transformación de cada producto por los valores individuales, sino añadiendo la ganancia media de los costes monetarios dados”.

No hay necesidad de transformar los valores del capital constante (máquinas, etc.) y del capital variable (fuerza de trabajo / mano de obra) en precios. Ya están dados como precios de mercado en el anterior proceso de producción. La única transformación que tiene lugar es la transformación del nuevo valor total del proceso de producción en una re-distribución a través de la competencia del mercado, y los beneficios van a los diversos capitalistas, dependiendo del tamaño del capital avanzado por cada uno en el inicio de la producción.

Como dice Baumol, la distribución de la plusvalía del almacén central de la sociedad ahora se lleva a cabo a través del proceso competitivo que asigna ganancias a cada capital (o interés o renta) en una cantidad estrictamente proporcional a su inversión de capital. “Este es el corazón del proceso de transformación: la conversión de la plusvalía en ganancia, interés y renta. De cada uno según su fuerza de trabajo contratada y a cada uno de acuerdo a su inversión total” p.53.

La transformación de Marx es temporal: se inicia (t1) con un capital dinero dado a invertir en instalaciones, maquinaria y mano de obra y se obtiene un nuevo valor creado por el esfuerzo y la explotación del trabajo (t2). La plusvalía proviene de después de cubrir el coste de capital (constante y variable). Y se redistribuye luego a través de la competencia en el mercado, lo que conduce a una tasa media de ganancia. Así, el valor total (trabajo muerto y trabajo vivo, más plusvalía) sigue siendo igual a los precios finales totales (basados en el coste dado del capital invertido más una tasa media de ganancia), pero la plusvalía total se transforma en beneficios, intereses y renta y se distribuye de acuerdo con el tamaño del capital invertido.

Aquí está el esquema real de Marx de esta transformación.


Se puede ver que los valores totales (VT) equivalen a los precios totales (PT), pero los capitales individuales tienen productos con diferentes valores (V) a los precios (P) debido a la redistribución de la plusvalía (s) en beneficios (p) por el mercado. No hay transformación de los capitales constante (c) y variable (v) porque están ya transformados (en precios monetarios) en un período de producción anterior. De hecho, la transformación de Baumol (y de Marx) ya ha sido demostrada empíricamente. Carchedi ha demostrado que el índice de la tasa media de ganancia a precios monetarios es cercana a la tasa promedio de valor de la ganancia (es decir, a través de toda la economía). Otros investigadores han demostrado que cuando la producción de un sector individual se mide en términos de valor (es decir, en tiempo de trabajo) y luego se agrega, el valor total es bastante cercano a los precios totales medidos en términos monetarios. Por lo tanto la transformación de Marx del valor en precios no es irrelevante, incluso para la determinación de los precios relativos.

Pero, como dijo Baumol, demostrarlo no era el propósito de Marx. Quería demostrar que es la explotación del trabajo lo que crea valor (a través de la apropiación privada del producto de la fuerza de trabajo) y que se encuentra detrás de ganancia, interés y renta.

Los beneficios no son el premio por ‘arriesgar capital' (dinero para maquinaria, etc.); o renta por ‘proporcionar' tierras; o un interés por ‘prestar' dinero; es decir, recompensas a los diversos factores de producción. Baumol comenta: “Tal disparate es precisamente lo que anticipa el análisis de Marx y que pretende denunciar. Una vez más, hay que dejar que Marx hable por sí mismo. “En el capital-beneficio, o mejor el capital-interés, la renta-tierra, y los salarios de la mano de obra, en esta trinidad económica que expresa expresamente la conexión del valor y de la riqueza en general con sus fuentes, tenemos la mistificación completa del modo de producción capitalista. ... Esta fórmula corresponde al mismo tiempo a los intereses de las clases dominantes, al proclamar la necesidad natural y eterna justificación de sus fuentes de ingresos, elevándolos a la posición de un dogma.” (Tomo III, capítulo 48, págs. 966 -67).

No es casualidad que los keynesianos y los post-keynesianos como Joan Robinson hayan sido (y son) los más vehementes opositores de la teoría económica marxista: porque el marxismo es el principal oponente de influencia keynesiana en el movimiento obrero.

William Baumol era el más cabal de los economistas ortodoxos, un defensor del equilibrio neoclásico y del marginalismo. Pero también era un observador sorprendentemente agudo de la teoría de Marx de la explotación capitalista. Como resultado, pudo demostrar el error keynesiano (y neo-ricardiano) de creer que la teoría del valor de Marx era un 'desvío irrelevante e innecesario'. Por eso, debemos estarle agradecidos.
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Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajado más de 40 años en la City londinense como analista económico y desde 2006 publica regularmente en su blog The Next Recession.

CONTRIBUCIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO CALIFICADA AL CRECIMIENTO ECONÓMICO EN CUBA. PRINCIPALES DETERMINANTES (ICONTRIBUCIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO CALIFICADA AL CRECIMIENTO ECONÓMICO EN CUBA. PRINCIPALES DETERMINANTES (VI)

TESIS EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE DOCTOR EN CIENCIAS ECONÓMICAS

Autora: MSc. Yordanka Cribeiro Díaz

Tutor: Dra. Vilma Hidalgo de los Santos

Un modelo de medición de  impacto


Como  forma  de  medición  del  impacto  que  tanto  la  dotación  de  recursos  como  los incentivos tienen sobre el rendimiento de la fuerza de trabajo, se propone la estimación de una función de productividad del trabajo para el panel de 3119 empresas de todo el país, presentado en el segundo capítulo, en el período 2006 – 2009.
Siguiendo a Fleisher y Wang (2001), se obtiene una función de productividad a partir de la linealización de una función de producción Cobb Douglas ampliada para incorporar el esfuerzo de los trabajadores en función de los incentivos recogidos en la política salarial y de estimulación vigente. En función de lo anterior, el modelo a estimar es:




æ Y ö


æ K ö


æ GM ö


lnç


÷  = at +bk lnç


÷  +b gm lnç


÷  + bse ln(SE)it  + g ed Dedi  + g pr Dpri  + g pe Dpei  + e it


(3.1)


è L øit


è L øit


è  L  øit




donde Y/Lit; K/Lit y GM/Lit, son la productividad, la dotación de capital y de insumos por trabajador, respectivamente. SEit, Dedi, Dpei, Dpri, representan al salario escala medio y dummies asociadas a la vinculación de las empresas a sistemas de estimulación en divisas, perfeccionamiento empresarial o pagos por resultados del trabajo, respectivamente.  Los datos utilizados se obtuvieron de los modelos 0005, 5901 y 5903 de la Oficina Nacional de Estadísticas.  La  productividad  del  trabajo  se  determinó  como  el  cociente  entre  la producción mercantil y el promedio de trabajadores. Como proxies de la dotación de recursos y de insumos fueron utilizados el stock de activos fijos tangibles y el gasto material, ambos por trabajador. En el Anexo 2.7 se ofrece una explicación detallada de los indicadores utilizados desde el punto de vista de la contabilidad empresarial.

El proceso de estimación se realizó en dos etapas. Inicialmente, se obtuvieron las elasticidades para la economía en su conjunto, las cuales fueron posteriormente desagregadas de acuerdo a la clasificación de actividades económicas del capítulo 2. En la tabla 3.3 se presentan los resultados por efectos fijos para todas las ramas a excepción de otros servicios, en la cual el test de Hausman validó la pertinencia de estimar por efectos aleatorios.

Como puede apreciarse, en el caso de la economía en su conjunto, todas las variables son significativas y tienen el signo esperado, a excepción del stock de capital por trabajador. En cuanto al análisis sectorial, se percibe que la inconsistencia anterior es responsabilidad del sector primario y la industria, cuyos resultados en materia de dotación son contra- intuitivos. En la práctica, ello puede estar explicado por al menos dos razones. En primer lugar, ambos sectores fueron los más afectados por la descapitalización de los años 90, tanto en términos de disponibilidad de capital como por obsolescencia tecnológica, reduciendo su eficiencia fundamentalmente en la industria, lo cual explica el elevado coeficiente asociado al gasto material. En segundo lugar, en términos relativos el proceso de inversión no ha logrado revertir la tendencia anterior, absorbiendo como promedio un
8% del total de inversiones en cada caso, lo que ha imposibilitado alcanzar un umbral de capital que garantice el funcionamiento adecuado de las empresas.

Tabla 3.5. Función de productividad agregada y sectorial95


Var.

Economía

Primario

Industria

Const

T y Com

R y Hot

Comercio
Otros
Serv
SE
0,011**
0,0299*
-0,003
0,0174*
0,0047
0,0050
0,0203**
-0,0177
K/L
0, 017
0,0012
-0,0092
0,0398***
0,0724*
0,1532*
0,1017*
0,0596***
GM/L
0, 354*
0,3302*
0,6297*
0,2563*
0,3468*
0,1694*
0,1988*
0,3033*
Ded
0,107*
0,0094
0,1010*
-0,0578
0,0538
0,0284
0,2587*
0,3471*
Dpe
0, 050**
0,0404
0,0381*
0,0808**
-0,0009
0,1025
0,1453**
0,0271
Dpr
0, 065*
0,0982**
0,0425*
0,0052
0,0528***
0,0813**
0,0745***
0,0780
c
2,224*
1,9718*
1,6026*
2,6905*
1,9722*
2,0050*
2,2146*
2,461*
n
8788
1493
2596
636
933
442
1491
969
Fuente: Elaboración propia.  *significativa al 1%;   ** Significativa al 5%;    *** Significativa al 10%


En el resto de los sectores se aprecia un impacto positivo y significativo de la dotación, más importante en los sectores de Hoteles y restaurantes, Comercio y Transporte y comunicaciones, que a su vez han sido los más beneficiados del esfuerzo inversionista de los últimos años y donde los requerimientos de capital físico son menores. Adicionalmente, el papel más importante en la explicación de la productividad lo tiene el gasto material por trabajador. En todos los casos, se obtuvo una elasticidad positiva, significativa y sustancialmente elevada, lo cual refuerza la importancia de la restricción de insumos en el desempeño productivo y la utilización de la fuerza de trabajo.

En cuanto a los incentivos, se demuestra su importancia en todos los sectores y en la economía  en   su   conjunto.  De   manera  general,  se   obtienen  mayores   niveles  de productividad en las empresas asociadas a mecanismos de estimulación, ya sea en divisas o en moneda nacional.
En el caso del salario de escala medio, de manera general, los resultados son no significativos o muy pequeños, en dependencia del sector considerado. En el contexto de


95 En los Anexos 3.16 y 3.17 se presentan las estimaciones y el test de Hausman para cada sector.


una función de productividad para la economía cubana, esta variable tiene una doble interpretación pues además de representar el nivel de salarios, se encuentra indexada al nivel de calificación. Por ello, el resultado obtenido podría estar reforzando el bajo impacto de la calificación o del nivel de salarios en la productividad del trabajo.

En cuanto a su papel como incentivos, posibles explicaciones se encuentran en la significativa contracción del salario real, la pérdida del papel del salario en la estructura de ingresos de la población y con ello en el consumo, así como la existencia de niveles de consumo garantizado por los fondos sociales. Sin embargo, el hecho de que los resultados favorables, en términos relativos, se logren en aquellos sectores con un nivel de salarios por encima de la media empresarial (Figura 2.6), sugiere la existencia de un umbral de salarios, necesario para incentivar la productividad. Finalmente, una vez alcanzado el umbral, una mayor diferenciación en cuanto a nivel de escolaridad, podría potenciar entonces el rendimiento de la fuerza de trabajo calificada.

3.4. Hacia la coordinación de políticas públicas


La combinación de las distorsiones en la composición, asignación y rendimiento de la fuerza de trabajo calificada discutidas, explican su menor aprovechamiento efectivo en términos de crecimiento y sustentabilidad. Como resultado, se han generado importantes costos en materia de eficiencia que pueden sintetizarse en pérdidas potenciales de productividad (ineficiencia productiva) e ineficacia de gastos (ineficiencia asignativa).

En la Tabla 3.6 se realiza una propuesta de medición de estas ineficiencias con el propósito de evaluar su importancia en la economía en futuros estudios.
A modo de ejemplos, adicionalmente al ya calculado subsidio por migración de fuerza de trabajo calificada de 15 MM de pesos, se podría agregar la pérdida de producción por existencia de trabajadores calificados inactivos, equivalente a 463,3 MM de pesos bajo el supuesto que los mismos tuvieran un nivel de productividad similar a la media de los actualmente ocupados.96  Bajo este mismo supuesto, la pérdida de producto para el año
  

96  Para la estimación se consideró como productividad media de la fuerza de trabajo calificada a la media para el quinquenio 2004 2009. Como trabajadores calificados inactivos se utilizó la cantidad de inactivos con capacidad de trabajar con nivel de escolaridad medio – superior y superior, disponible en la ENO (2009).




2005 asociada a la subutilización de trabajadores calificados ascendió a 413,3 MM,97 que acumulada en el período 2000 – 2005 supera los 5000 MM de pesos.

Tabla 3.6. Costos de eficiencia económica para la fuerza de trabajo calificada.


Tipo de ineficiencia
Propuesta de indicadores
Ineficiencia Productiva:
Pérdida     de      productividad     por subutilización

(Diferencial  de  productividad  potencial  y  efectiva)  * Cantidad de trabajadores subutilizados


Pérdida relacionada con no incorporación (migración e inactivos calificados aptos)

(Productividad potencial   + costo del reemplazo en formación y experiencia laboral)*Cantidad de  inactivos calificados aptos y emigrados - Remesas

(Costos de recalificación)* Cantidad de inactivos incorporados
Pérdida asociada a complementariedad
Deterioro de la PTF

Pérdida     potencial    de     capacidad innovadora

Proporción de calificados en áreas complejas de conocimiento con experiencia, no activos o que migran, en relación al total
Ineficiencia asignativa



Exceso de gasto en educación terciaria

(Gastos  en  educación  terciaria   Gasto  en  educación media-superior)*Trabajadores sobre-calificados

(Costo     promedio     de     carreras)i*(Cantidad    de trabajadores no relacionados de la especialidad)i


Exceso de gasto en educación continua
(Gastos en educación posgraduada-Gasto en educación universitaria)* Cantidad de trabajadores sobre-calificados beneficiados

Exceso de gasto en recalificación
(Costos de recalificación)* Cantidad de trabajadores no relacionados con la especialidad
Fuente: Elaboración propia

Las asimetrías discutidas y sus consecuentes ineficiencias, motivan a reflexionar sobre el perfeccionamiento de las políticas públicas para elevar la contribución de la fuerza de trabajo calificada  y la eficacia del gasto en educación. Muchos de los aspectos tratados en este  estudio  constituyeron  puntos  prioritarios  de  atención  en  el  debate  sobre  la actualización del Modelo Económico Cubano, en consecuencia se han iniciado acciones y se estudian otras para implementar en un futuro inmediato.


97  Se consideraron trabajadores subutilizados al exceso de trabajadores estimado por Galtés (2009), bajo el criterio de la máxima productividad.




Al respecto, este trabajo parte de dos ideas básicas. La primera, que para potenciar el impacto del capital humano en el crecimiento en los próximos años se requiere de soluciones integrales que alcancen los tres procesos - formación, asignación y utilización- y en consecuencia que articulen políticas educativas, de ciencia y técnica, productivas y laborales, a favor de este objetivo. La segunda, que la corrección de dichas asimetrías requiere como condición necesaria el rediseño del sistema de incentivos en el  modelo económico cubano (Esquema 1).





Políticas Educacional, de Ciencia y Técnica y Productivas


Como se mencionó anteriormente, aun cuando efectivamente puedan existir ciertas fallas en la política educacional, desde una perspectiva integral son posiblemente los problemas de desconexión entre esta, la política de ciencia y técnica y las políticas productivas, los que expliquen con más fuerza las asimetrías y sus costos.

La requerida relación dimica y bidireccional entre composición de la formación por especialidades y la estructura productiva, tiene que basarse en la correspondencia entre la oferta de calificación desde las universidades y otros centros de formación, y la demanda de ésta por parte de las instituciones, industrias y empresas. Este no es un problema ni fácil ni resuelto en muchas economías, pero es significativo en las economías llamadas en desarrollo donde es mayor el costo de oportunidad de la formación. Son múltiples las referencias en los estudios sobre el tema, acerca de las señales incorrectas derivadas de las imperfecciones de los sistemas de incentivos, y las fallas del Estado y el mercado para lograr dicho objetivo (Moreno-Brid y Ruiz-Nápoles, 2009).

En el caso de Cuba, el proceso de planificación tampoco ha sido totalmente exitoso, lo que según el punto de vista de esta investigación responde a varios factores, entre los que se pueden mencionar: la falta de comunicación entre los oferentes (universidades) y demandantes (empresas e instituciones), y la débil participación de estos últimos en el proceso de decisiones; los vacíos y debilidades de marcos regulatorios y mecanismo económico para incentivar la cooperación entre instituciones educacionales, científicas, administración pública y empresas; las insuficiencias en el sistema de ciencia, tecnología e innovación; la excesiva generalización de patrones académicos en formación terciaria; y los desbalances entre visión global y local en la proyección de necesidades de formación; entre otros.

Considerando   los   factores   mencionados,   podrían   sugerirse   algunas   pautas   para perfeccionar el diseño de políticas educacionales, científicas y productivas en el futuro.

Por una parte, el aislamiento entre oferentes y demandantes, no sólo provoca desajustes en los niveles educativos y perfiles de especialización con respecto a los requerimientos del aparato productivo, sino también deteriora la capacidad de las universidades de adaptarse a las nuevas exigencias del entorno tecnológico y patrones de desarrollo. Por estas razones, es necesario diseñar marcos legales y regulatorios que reduzcan las asimetrías de información y premien la cooperación interinstitucional. Un elemento importante es el desarrollo de servicios científico técnicos en las universidades y centros de investigación, lo que genera un vínculo económico que conecta la demanda y oferta de calificación e innovaciones. Otro ejemplo podría ser la creación de unidades docentes y otras formas de cooperación interinstitucional, mediante el establecimiento de contratos de obligatorio cumplimiento, que establezcan las responsabilidades y al propio tiempo incentiven la participación de las partes en la toma de decisiones.
Adicionalmente, uno de los mecanismos más eficaces es conciliar una visión global que pueda responder a objetivos nacionales estratégicos, con una local que identifique las necesidades  concretas  de  los  territorios98,  desde  el  proceso  de  formación  hasta  la asignación. No obstante, reconociendo la falta de experiencia en esta área por parte de las administraciones públicas, será necesario incorporar al resto de los actores del territorio en la toma de decisiones. Ello tendría ventajas como: evitar sobre-inversión en formación de algunas especialidades, apoyar los procesos de desarrollo local, insertar la masa crítica de profesionales en especialidades de ciencias sociales y humanísticas en dinámicas productivas y sociales del territorio, evitar la migración territorial y sus consecuentes tensiones, y reajustar el patrón de educación técnica y terciaria a las necesidades de desarrollo. Respecto a esto último, ha primado el diseño curricular académico, obviando la posibilidad  de carreras de corte profesional con una orientación más multidisciplinaria en función de las peculiaridades de los territorios y se ha desestimado la importancia del adecuado balance entre educación superior y técnica dentro de una especialidad-rama territorio.

Considerando  el  peso  de  la  calificación  en  la  estructura  laboral,  es  vital  promover esquemas de incentivosa la producción y exportación de bienes y servicios de mayor valor agregado y contenido tecnológico. El patrón actual de exportación de servicios basado en la contratación, debe transitar hacia la exportación de paquetes tecnológicos completos99 y extenderse a todas las especialidades con potencialidades en el área científico-técnica. Adicionalmente, el fortalecimiento de otras modalidades de suministro de servicios en
  

98 como se reconoce en el lineamiento 150.
99 Lineamiento 80.


  
frontera: turismo de salud, de la tercera edad o discapacitados, cultural e histórico; podría incrementar el impacto económico de los graduados en general y una potencial generación de encadenamientos productivos hacia el resto de la economía.

Asimismo, habrá que superar el retraso de la infraestructura productiva y tecnológica transformando y modernizando el aparato industrial hacia actividades intensivas en conocimiento, que incrementen la demanda de fuerza de trabajo calificada. Hacia adelante, tomando en cuenta los elevados costos de formación en carreras técnicas, naturales y exactas, su dimensión debe corresponderse con las posibilidades de crecimiento en sectores afines. Por consiguiente, es clave lograr sinergias dinámicas entre gastos en educación terciaria y técnica, inversión física, infraestructura tecnológica y financiamiento de  I+D, dentro de un adecuado y eficiente sistema de innovación. La secuencia, ritmo y alcance de estos proyectos debe corresponderse con los resultados, las nuevas demandas de la economía y los propios procesos de innovación; de forma escalonada para evitar sobre – inversión o problemas de sostenibilidad.
Relacionado  con  ello,  promover  la  conformación  de  clusters  de  conocimientos  que abarquen el ciclo completo de formación (superior y técnica) investigación (básica y aplicada) producción comercialización, permitiría un espacio de convergencia entre núcleos de creación de innovaciones, oferta de formación y demandas concretas de la industria nacional (empresas).100 El primer vínculo minimizaría las brechas en materia de conocimientos y garantizaría el equilibrio entre la formación superior y técnica - profesional, corrigiendo excesos y  reduciendo incentivos a la migración de fuerza de trabajo calificada. Por otra parte, la orientación a la solución de problemas concebidos dentro de los clusters propiciaría además la participación activa de las empresas en la financiación de los procesos de I+D, incrementando su responsabilidad en el éxito del proceso completo y reduciendo las presiones sobre el presupuesto del estado. Lo anterior no necesariamente implica la internalización institucional dentro de un mismo aparato administrativo, sino la sustitución de las actuales barreras por alianzas estratégicas donde todos los actores formen parte de una misma cadena.



100 Referencias a la necesidad de proyectar la formación de la fuerza de trabajo calificada en correspondencia con las demandas y corregir desbalances entre niveles educativos se encuentran en los lineamientos 150 172.



Adicionalmente, debe internalizarse que el conocimiento y la tecnología no son privativos de industrias específicas, tal y como demuestra la evidencia internacional. Sin embargo, su generalización a todos los sectores depende, entre otros aspectos, del perfeccionamiento de los mecanismos de gestión de conocimiento globales y empresariales.

Finalmente,  lo  anterior  puede  complementarse  con  otras  políticas  en  materia  de capacitación laboral. Desde el punto de vista económico, la superación de los trabajadores constituye una decisión intertemporal para la empresa. A corto plazo, su realización en horario  laboral  constituye  un  costo  de  oportunidad  en  términos  de  productividad. A mediano y largo plazo, si dicha superación se relaciona con la actividad que se realiza, ello puede significar incrementos en la eficiencia y eficacia futuras, potenciar el proceso de aprendizaje y evitar la depreciación de los conocimientos.

En ese sentido, pudieran establecerse marcos legales que obliguen a las unidades productivas a internalizar parte de los costos que generan las distorsiones mencionadas. Para ello, se podrían instrumentar sistemas de becas crédito para trabajadores bajo dos modalidades: i) financiada por la empresa cuando la superación se requiere por las necesidades del puesto de trabajo o ii) financiada por el trabajador cuando obedece a motivaciones individuales, mediante el aplazamiento en la recepción de los beneficios salariales derivados de la mayor calificación. De esta forma, ambos mecanismos reducirían los incentivos a la sobrecalificación y resolverían problemas de exceso de costos por reemplazo de fuerza de trabajo. Por supuesto, su implementación dependería de las condiciones de la infraestructura pública y la capacidad de ajuste de los centros de formación en materia de horarios y diseños de cursos, mejorando el balance entre la formación a través de cursos regulares, cursos para trabajadores y otras formas de superación profesional.

Políticas salariales, laborales y sociales


Si bien la combinación de las políticas anteriores tributa a la minimización de los costos de ineficiencia identificados, en la mayoría de los casos la probabilidad de éxito en el proceso de implementación práctica depende del sistema de incentivos de la sociedad hacia las instituciones y los individuos. Aún en una economía donde el mercado no es el mecanismo fundamental de asignación de recursos y las articulaciones entre instituciones no se logran de manera espontánea sino que forman parte del proceso de planificación, la calidad de los vínculos y sus potenciales resultados se subordinan a dicho sistema.

En la actualidad la economía cubana se encuentra atrapada en un círculo vicioso entre salarios productividad inflación; hacia el cual se han orientado un conjunto de medidas estructurales recientemente (Hidalgo, 2008). Uno de los principales retos en esta dirección, es reducir la dimensión del sector público. La persistencia de este fenómeno unido a la baja productividad que caracteriza en términos agregados a la economía nacional, condujo al agudo deterioro del salario real, cuya recuperación depende de la corrección de ambos fenómenos. Este problema, unido a la recuperación del salario como fuente fundamental de ingreso de  la  familia cubana, es  sin  dudas  el  más  urgente a  resolver en  materia de incentivos para toda la fuerza de trabajo.

Examinando las peculiaridades de la fuerza de trabajo en Cuba101 es claro que el redimensionamiento laboral y la mayor participación de otras formas productivas en el empleo, explícito en los lineamientos de política económica, no es un proceso expedito ni exento de contradicciones. El ritmo de este proceso depende de la capacidad y condiciones para la generación de empleos suficientes en el sector no estatal, involucrando el riesgo de inestabilidad social y política, a la vez que conspira contra metas de empleo dentro de la política social.

Por ello, a fin de evitar situaciones no deseadas de desempleo y costos sociales, deberá acompañarse de marcos regulatorios y acciones de política que incentiven la contratación de fuerza de trabajo en el sector no estatal, en correspondencia con sus características especialmente en niveles de escolaridad y especialización.
Aún cuando el sector estatal continúe siendo uno de los principales receptores, no debería descartarse la promoción de servicios profesionales en diferentes formas de gestión orientados al sector productivo. La conformación de cooperativas u asociaciones de servicios destinadas al sector empresarial, presupuestado o no estatal, podría sustentarse en procesos de contratación transparente y eficiente (sistema de pagos y penalizaciones) sobre la base de licitaciones. Con seguridad esta medida tendría efectos favorables sobre la eficiencia empresarial y global, evitando la depreciación de la calificación y los costos


101Eminentemente, urbana, calificada y relativamente envejecida.


asociados a la inactividad; así como generando incentivos hacia la calidad del servicio, reduciendo incumplimientos, costos de transacción, entre otros.

Parte del reordenamiento laboral, es también la flexibilización de los mecanismos de contratación de la fuerza de trabajo y de la duración de la jornada laboral. La combinación de contratos a corto y largo plazo por jornadas laborales, y el propio acortamiento de esta, podría ser una vía para corregir las actuales situaciones de sub-empleo y desaprovechamiento de la fuerza de trabajo calificada. Con ello se podría asimilar, a través de subcontratación temporal de servicios profesionales, a trabajadores calificados actualmente inactivos. Por otra parte, permitiría un mejor ajuste de la demanda de fuerza de trabajo con los requerimientos del proceso productivo, particularmente importante por ejemplo en el caso de industrias como el turismo y otras empresas con alto grado de estacionalidad tanto en la producción como en la demanda.

El óptimo aprovechamiento de la calificación exige de políticas intencionadas, actuando en tres direcciones básicas: incrementar la remuneración en un segmento de excelencia vinculado a objetivos estratégico, ampliar la diferenciación salarial con mayor énfasis en la complejidad y resultados del trabajo, priorizando a la fuerza de trabajo más calificada y de difícil reemplazo; flexibilizar mecanismos laborales en el sector estatal y otras formas de propiedad.102 Asimismo, introducirse regulaciones laborales que desestimulen la sobrecalificación en ramas de baja complejidad tecnológica.

En el sector productivo, urge reexaminar el sistema salarial y los actuales mecanismos de estimulación colectiva, en base a generalizar el principio de premios y penalizaciones según resultados y calidad del producto o servicio, evitando el igualitarismo; esquemas que deberían extenderse al sector de servicios blicos. A su vez, las dimicas a favor de la productividad del trabajo ofrecen oportunidades para beneficiar a través de sistemas salariales a sectores de servicios sociales claves como la educación, la salud y las ramas de la ciencia, haciendo sostenible la actual trayectoria de la inversión en potencial humano.
Adicionalmente, los incentivos positivos deben acompañarse de marcos legales y regulatorios que condicionen la garantía del empleo y la propia existencia de la empresa a


102  Otro beneficio derivado de la diferenciación salarial podría ser la reducción de los incentivos a la migración externa. Igualmente, una mayor diferenciación entre sectores podría minimizar la migración indeseada entre ellos.




sus resultados en un plazo predeterminado; evitando subsidios explícitos o implícitos indefinidos.

Por otra parte, la política laboral y salarial no pueden diseñarse al margen de la política social.  Un  sistema  de  incentivos  que  premie  el  esfuerzo  personal  a  favor  de  la productividad del trabajo en squeda de recuperar el salario real, tendrá que corregir las actuales desproporciones entre los fondos sociales y privados de consumo, inconsistentes con el objetivo de recuperar la productividad del trabajo y el salario real; y fuente de desequilibrios macroeconómicos.

Finalmente, sería conveniente ponderar mejor los enfoques de género y demográficos. La mayor apertura a formas no estatales ha condicionado la reformulación del actual sistema de seguridad social, lo que no excluye que se revisen también los actuales esquemas para el propio sector estatal a fin de contribuir a la sostenibilidad de dicho sistema en un entorno de envejecimiento poblacional y, al propio tiempo, favorecer esquemas de financiamiento de más largo plazo en la economía.

A pesar del indiscutible avance en materia de igualdad e incorporación de la mujer en la sociedad  cubana,  ella  concentra  la  mayor  responsabilidaden  el  cuidado  de  niños  y ancianos, siendo un factor de inactividad y daño a la productividad. Ambos efectos tienen un costo de oportunidad, pues la mujer representa más de la tercera parte de la fuerza de trabajo y aproximadamente el 50 % de la calificada. Hoy el estado cubano asume la responsabilidad social  económica para mitigar estos efectos;  en el futuro, debería fomentar más - a través de políticas públicas locales y alianzas estratégicas con otras formas de propiedad y gestión - los servicios para la tercera edad y la primera infancia.

Concluyendo,  reconstruir  los  pilares  de  un  modelo  de  desarrollo  socio-económico sostenible incorporando también lo medio ambiental y cultural basado en el conocimiento y la innovación, que optimice las actuales potencialidades de calificación profesional, es sin lugar dudas, uno de los principales retos de la política económica y social en Cuba.

Continuará