viernes, 2 de diciembre de 2016

Fidel y las transnacionales

Por: Gladys Cecilia Hernández Pedraza
Consciente del papel histórico que las empresas transnacionales han jugado en la concepción y aplicación de las políticas neoliberales a partir de la década de los años setenta, la voz de Fidel se ha elevado para reflejar la esencia de tales manipulaciones y dedicar al estudio de estas expresiones del sistema capitalista importantes análisis, indispensables a la hora de desentrañar las causas que provocan tales fenómenos y discutir sobre las políticas alternativas para impulsar otro mundo posible.
Fidel y las empresas transnacionales en los primeros años de la revolución
En los últimos cien años, en la misma medida que el sistema capitalista ha continuado avanzando y los Estados-nación han venido cediendo parte de su soberanía en cuanto a las decisiones socioeconómicas, las empresas transnacionales han logrado consolidarse y ampliar su control sobre incontables recursos, tanto naturales como humanos. Cuba también experimentó la explotación de las empresas transnacionales radicadas en Cuba. Sobre este proceso Fidel destaca: “Pero el hecho fue que los yankis se apoderaron de nuestra economía. Y si en 1898 poseían inversiones en Cuba por valor de 50 millones, en 1906 unos 160 millones en inversiones, y 1 450 millones de pesos en inversiones en 1927”. (Castro Ruz, Fidel, 1968)
No creo que haya otro país donde se haya producido en forma tan increíblemente rápida semejante penetración económica, que condujo a que los imperialistas se apoderaran de nuestras mejores tierras, de todas nuestras minas, nuestros recursos naturales; que explotaran los servicios públicos, se apoderaran de la mayor parte de la industria azucarera, de las industrias más eficientes, de la industria eléctrica, de los teléfonos, de los ferrocarriles, de los negocios más importantes, y también de los bancos”. (Castro Ruz, Fidel, 1968)
En los primeros años de la Revolución se organizarían nuevas estrategias para favorecer al pueblo que entraban en contradicción directamente con los intereses de tales empresas extranjeras, fundamentalmente norteamericanas. Estas acciones desembocaron en una guerra mediática y otra que implicaba ataques directos a los bienes económicos y sociales del país con las que se pretendía acabar con el gobierno revolucionario. Sobre estos acontecimientos, Fidel declararía: No se puede llamar democracia al gobierno de las oligarquías; democracia es el gobierno del pueblo, como dijo Lincoln, para el pueblo y por el pueblo, y aquí sí hay democracia porque aquí ya las oligarquías no gobiernan, aquí gobierna el pueblo”. (Castro Ruz, Fidel, 1959a)
“Estamos haciendo una revolución profunda. Esta Revolución tiene por objetivo llevar a los sectores más humildes y necesitados del país los beneficios de las medidas revolucionarias, y aun cuando esas medidas perjudiquen algunos intereses nacionales toda la nación marcha detrás de las medidas revolucionarias, y marcha más unida tras las medidas del Gobierno Revolucionario mientras más evidente se hace la actitud de los intereses extranjeros lesionados por nuestra Revolución ; porque, en definitiva, ¿qué problemas tenemos en Cuba y qué problemas tiene nuestra Revolución que no sean problemas con intereses extranjeros? ¿Y qué tienen que ver los intereses extranjeros con nuestra Revolución?” (Castro Ruz, Fidel, 1959b)
En opinión del intelectual Atilio Borón, refiriéndose a la importancia histórica de la Segunda Declaración de la Habana: “Si hoy esta región no es la misma que hace medio siglo atrás; si aquí se ha derrotado al ALCA, si hay gobiernos y pueblos que resisten y luchan contra el imperialismo, si el centro de gravedad de la política latinoamericana se ha corrido hacia la izquierda, todo eso se lo debemos, en una medida mucho mayor de lo que habitualmente se reconoce, a ese grito lanzado por Fidel desde La Habana, plantando una semilla que germinaría en mil flores. Un texto de enorme valor histórico y de también rigurosa actualidad que las nuevas generaciones de luchadores anti-imperialistas y anticapitalistas deben leer, estudiar y, lo más importante, llevarlo a la práctica”. (Borón, A, 2012)
Este documento marca, sin dudas, un legado histórico, reflejo fiel de una etapa, de su coyuntura internacional, y simultáneamente ofrece un escenario sobre los problemas que todavía hoy enfrentan los países subdesarrollados, fundamentalmente la región latinoamericana
“¿De dónde salieron las colosales sumas de recursos que permitieron a un puñado de monopolistas acumular miles de millones de dólares? Sencillamente, de la explotación del trabajo humano. Millones de hombres, obligados a trabajar por un salario de subsistencia, produjeron con su esfuerzo los gigantescos capitales de los monopolios. Los trabajadores acumularon las fortunas de las clases privilegiadas, cada vez más ricas, cada vez más poderosas. A través de las instituciones bancarias llegaron a disponer estas no solo de su propio dinero, sino también del dinero de toda la sociedad. Así se produjo la fusión de los bancos con la gran industria y nació el capital financiero. ¿Qué hacer entonces con los grandes excedentes de capital que en cantidades mayores se iba acumulando? Invadir con ellos el mundo. Siempre en pos de la ganancia, comenzaron a apoderarse de las riquezas naturales de todos los países económicamente débiles y a explotar el trabajo humano de sus pobladores con salarios mucho más míseros que los que se veían obligados a pagar a los obreros de la propia metrópoli. Se inició así el reparto territorial y económico del mundo. (Castro Ruz, Fidel, 1962)
Estos mensajes también despertaron la conciencia de los pueblos latinoamericanos y del Tercer Mundo acerca de la necesidad de iniciar la lucha por la justicia, la dignidad, la democracia; palabras capaces de movilizar a las masas en la búsqueda de la verdadera satisfacción de las necesidades de los pueblos.
Fidel Castro y el tratamiento del tema de las transnacionales en el período de años 70 y 80: El estallido de la crisis de la deuda externa en la región latinoamericana
Fidel Castro retoma el recrudecimiento de la crisis a inicios de los 70 vinculando sus impactos al deterioro de la situación económica, social y ambiental, en los países capitalistas desarrollados.
“A fines de la pasada década, arrastrada por el peso de sus propias contradicciones y, sobre todo, por el apetito insaciable de ganancias de los grandes monopolios, la economía capitalista entró en un período de conmociones y sacudidas de insólita fuerza. Tras diferentes altibajos e infructuosos intentos de los gobiernos burgueses por estabilizar y controlar la situación, desde la primera mitad del año pasado los índices de la economía capitalista señalan un descenso acentuado de la producción, acompañado por el agravamiento de todos los demás factores que componen la crisis. (Castro Ruz, Fidel, 1974)
El análisis realizado por Fidel Castro en el contexto de la crisis petrolera de este período confiere, ya desde esta etapa, un papel preponderante a los manejos de los monopolios en el contexto global, que se acrecentará con los años: “No es de extrañarse, pues, que las siete mayores compañías petroleras declarasen en 1973 beneficios del orden de los 8 000 millones de dólares, un 77% más que el año anterior, y que esperen para el presente año ganancias por 17 500 millones”. (Castro Ruz, Fidel, 1974)
El período comprendido entre los años setenta y principios de los ochenta, resultó particularmente difícil para el Tercer Mundo. Los impactos de la recesión en los EE.UU que comenzó en el período 1969-1971, se extendieron hasta los primeros meses de 1984, sacudiendo a la economía norteamericana y a las demás regiones. El tema de la deuda externa comenzaría a ser abordado por Fidel ya desde esta etapa: “Las deudas de los pueblos de América Latina después de la Alianza para el progreso aumentaron a más de 20 000 millones de dólares. Y como explicó en las Naciones Unidas el compañero Salvador Allende, los monopolios extraen de la América Latina más de 1 000 millones de dólares al año, y en los últimos la años han extraído 10 000 millones más de lo que han invertido en este continente”. (Castro Ruz, Fidel, 1972a)
El Comandante Fidel Castro se referirá también a todos estos elemento que fueron conformando el caldo de cultivo para la crisis de los 70: “El problema más serio que tiene hoy ante sí el Movimiento de los Países No Alineados es la actual crisis económica internacional. Esta crisis se inició con la inflación galopante en el mundo capitalista desarrollado, a la cual se le suma ahora una grave recesión económica. Para los estudiosos de Marx, Engels y Lenin tal hecho no constituye una sorpresa ni un misterio. La crisis económica es consustancial al sistema capitalista, agravada en este caso por la política de guerra fría, la carrera armamentista y la represión del movimiento de liberación nacional que propició el imperialismo norteamericano después de la Segunda Guerra Mundial; por el intercambio desigual y el feroz saqueo a que las sociedades capitalistas desarrolladas sometieron a los recursos naturales de los países subdesarrollados del mundo”. (Castro Ruz, Fidel, 1975)
Ya desde esta etapa comienza Fidel a señalar la conjunción de múltiples factores que establecen elementos clave para la actual crisis sistémica en la que se verá envuelta la humanidad en la décadas de los 2000. Con aguda certeza apuntan sus ideas hacia el papel jugado por los monopolios y el capital transnacional.
En el Informe a la VII Cumbre de los Países No alineados, en 1983 Fidel Castro analizaba la naturaleza compleja de las políticas aplicadas por las transnacionales; “Ante todo es necesario apreciar el impresionante grado de control ejercido por las transnacionales sobre la comercialización de productos básicos. Este hecho fundamental, pese a ser bastante conocido, no siempre es lo bastante destacado. La realidad es que, “de hecho, todo el comercio internacional de los productos primarios exportados por los países en desarrollo sigue estando dominado por las empresas transnacionales”. (Castro Ruz, Fidel, 1983).
Fidel Castro y el tratamiento del tema de las transnacionales en las décadas de los 90 y los 2000.
La década de los 90 será testigo excepcional del avance de las políticas neoliberales, de la profundización de los procesos de financierización económica y de la concentración cada vez más profunda de los capitales en manos de las transnacionales. En las tres últimas décadas del siglo pasado y en los años transcurridos del actual, la expansión a escala global del neoliberalismo ha recreado un entramado político, económico, jurídico y cultural, que ha beneficiado directamente, en primer lugar a las transnacionales.
“Si se quiere discutir sobre el tema, discútase, y que cada cual se enfrente, según su conciencia, a las cifras irrebatibles y las realidades palpables que demuestran el desarrollo acelerado de una especulación financiera universal e insostenible, la vulnerabilidad creciente de las economías, la destrucción de la naturaleza, el porvenir incierto y el abismo sin fondo a que nos conducen el neoliberalismo ciego e incontrolable y un globalismo aplastante y brutal, bajo la égida de la potencia más poderosa y egoísta de la historia. No hay que esperar a que las monedas pierdan su valor y las bolsas se desplomen” (Castro Ruz, Fidel, 1997)
Ya en el Informe a la VII Cumbre de los Países No alineados, en 1983 Fidel Castro se refería al evidente poder que, en términos económicos, tienen las corporaciones transnacionales. Un estudio sobre fuentes estadísticas disponibles situaba la “producción transnacional” a finales de los años noventa en torno al 10% del producto mundial (Glyn, Andrew y Sutcliffe, Bob, 1999). Las empresas transnacionales o multinacionales han pasado de ser unas 7.000 en la segunda mitad de los años sesenta a 80.000 en el 2010, y controlaban 810.000 compañías filiales. A pesar de que existen miles de transnacionales en el mercado global, apenas unos cientos de ellas controlan a las demás: 737 multinacionales monopolizan el valor accionarial del 80% de total de las grandes compañías del mundo, y solo 147 controlan el 40% de todas ellas. (Ramiro P. et Al, 2012)
Las enormes ganancias que acumulan las empresas transnacionales tienen su origen en mecanismos de explotación y apropiación de la riqueza económica que constituyen la esencia misma del sistema capitalista. La creciente explotación de los obreros y campesinos y la permanente introducción de políticas que reducen salarios , las presiones sin límites para garantizar el control de las materias primas y recursos naturales, la especulación financiera tanto con el excedente obtenido como con todo aquello que pueda ser comprado y vendido, la mercantilización de cada vez más esferas de las actividades humanas y la absoluta prioridad de la que gozan los mecanismos de reproducción del capital frente a los procesos que permiten el sostenimiento de la vida han servido, efectivamente, para que los principales directivos y accionistas de las grandes corporaciones se conviertan en multimillonarios.
“Le presentan al mundo como algo ideal esos desarrollos a través de las empresas transnacionales y de las medidas que imponen los organismos internacionales de finanzas. Van a acabar de destrozar lo que queda de la naturaleza. La concepción globalista neoliberal y capitalista significa la suspensión de todas las barreras y regulaciones que dificulten la transferencia de grandes masas de capital de un país a otro, de una región a otra, el desarrollo máximo del mercado mundial en manos de las transnacionales y en beneficio de las potencias más ricas y desarrolladas” (Castro Ruz, Fidel, 1997a)
Hoy las compañías multinacionales controlan sectores estratégicos en la economía mundial tales como energético, financiero, telecomunicaciones, servicios de salud básicos, agricultura y alimentación, desarrollo de infraestructuras, agua, recursos de la biodiversidad, medios de comunicación, e industrias bélicas.
La crisis capitalista actual ha fortalecido el accionar económico y la capacidad de influencia política de las grandes transnacionales que simultáneamente realizan negocios en diversos sectores tales como los recursos naturales, los servicios públicos y la especulación inmobiliaria, o se establecen y adueñan de los mercados de futuros de energía y alimentos, las patentes sobre la vida o el acaparamiento de tierras. La actual crisis sistémica   abarca ya no solo el sector económico sino que se extiende al medioambiente, a la cultura, a la sociedad.
En su discurso ante Informe a la VII Cumbre de los Países No alineados, en 1983 Fidel Castro introducía algunos temas que perfectamente constituyen los antecedentes para la refacturación de mercancías, uno de los mecanismos empleados por las empresas transnacionales para sacar provecho de los paraísos fiscales.
“Otro procedimiento consisten en inflar los costos de las mercancías importadas desde sus sucursales, para burlar los controles gubernamentales tendentes a impedir que los márgenes de venta al por menor excedan de cierto porcentaje de los precios de las mercancías importadas o de los costos de producción. También se manipulan los precios de transferencia para retirar las ganancias y los saldos de tesorería de los países de moneda débil y eludir las restricciones en materia de extracción de divisas”. (Castro Ruz, Fidel, 1983)
 En opinión del Informe sobre Integridad Financiera Mundial, la refacturación comercial es la manera más común de cambiar de lugar reservas ilícitamente de países subdesarrollados. Esta organización ha calculado que la refacturación se duplicó en el período entre 2004 y 2012, representando más de 80% de todos los flujos ilícitos, aproximadamente unos 655 mil millones de dólares promedio anual. Asimismo, el volumen global de los flujos financieros ilícitos provenientes de los países subdesarrollados, de los cuales la refacturación constituye mayoría, resultaba superior al valor combinado de la AOD y la inversión directa extranjera (IED) recibida por estos países. (Spanjers Joseph y Frede Foss Håkon, 2015)
 “El resultado de todo esto, es un comercio internacional distorsionado, precios de transferencia que actúan como piezas en el mecanismo de explotación comercial e intercambio desigual, una menor capacidad nacional para dirigir las economías y orientar el desarrollo, una dependencia de nuevo cuño e inalterable sustancia, estadísticas internacionales engañosas que sugieren un curso positivo, allí donde las tendencias reales indican un ahondamiento del subdesarrollo y creciente saqueo”. (Castro Ruz, Fidel, 1983)
También en este período, y como consecuencia de las pérdidas económicas experimentadas por Cuba a raíz de la desaparición del campo socialista, se inició un proceso de transformaciones en el cual se abrió paulatinamente la posibilidad de atracción de inversiones extranjeras al país. Sobre estas tendencias que resultaban controvertidas, el Comandante Fidel Castro comenta y aclara las motivaciones, las causas que predominaron en la adopción de tales políticas así como el enfoque totalmente social que recibiría la redistribución de las ganancias y recursos obtenidos a partir de dichas inversiones.
“Aunque antes del derrumbe del campo socialista habíamos pensado en ciertas formas de inversión extranjera para sociedades mixtas en ciertas ramas donde no había otra solución, estamos bien conscientes de que durante muchos años combatimos la inversión extranjera, estamos bien conscientes de que durante muchos años nos sentíamos orgullosos de que el pueblo fuera dueño de todos sus recursos, de todas sus industrias y de todos los bienes del país; sin embargo, en las condiciones actuales no podíamos prescindir de la inversión extranjera en un grado mayor porque necesitábamos capital, tecnología y mercados. Son los factores determinantes, lo contrario sería la parálisis, el estancamiento durante mucho tiempo. (Castro Ruz, Fidel 1995)
“Cualquier ingreso que obtenga el país por cualquiera de esas vías no es para enriquecer a nadie ni para ir a parar a los bolsillos de nadie, es para el pueblo hasta el último centavo para comprar alimentos, para comprar medicamentos, para comprar combustible para que hubiera luz eléctrica, para comprar materias primas indispensables para la producción, para que el país marche. Y el país, cualesquiera que sean las dificultades, marcha, y marcha ordenadamente; y el pueblo, cualesquiera que sean los sacrificios, comprende que ese era el camino correcto, que ese era el camino revolucionario; y, desde luego, sin el bloqueo, aquí en este país se habrían invertido grandes cantidades”. (Castro Ruz, Fidel 1995)
Conclusiones
El pensamiento de Fidel Castro sobre el accionar de las transnacionales resulta hoy transcendente y oportuno. En la medida que estas empresas asumen nuevas formas de explotación, los impactos que generan abarcan simultáneamente múltiples sectores y provocan enormes violaciones de los derechos humanos.
“El neoliberalismo, la globalización de la economía, la política hegemónica, el egoísmo y el monopolio de todos los recursos son cuestiones incompatibles con cualquier medida de desarrollo social” (Castro Ruz, Fidel, 1996)
Resulta urgente la necesidad de analizar y promover políticas racionales que controlen el accionar de las empresas transnacionales. En todo el planeta se observa el avance de las ETNs sobre los recursos naturales, los bienes comunes a partir de mecanismos que promueven el acaparamiento de los recursos. Tales acciones se realizan con una impunidad flagrante ya que cuentan con el apoyo de las élites ricas en los países donde se establecen.
Las actuales negociaciones internacionales sobre los tratados bilaterales de libre comercio y protección de las inversiones, tales como el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), el Tratado de Comercio Transpacífico (TTP) y el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA), proponen consolidar y profundizar el poder de las transnacionales.
Nunca como hoy se eleva con tal nitidez el mensaje de Fidel Castro, su denuncia por los abusos cometidos por las empresas transnacionales, así como la necesidad de mantener aquellos procesos de movilización y resistencias que permitan construir alternativas al dominio de las grandes corporaciones
Lejos de debilitarse con la actual crisis económica y financiera, el hecho es que las grandes trasnacionales continúan fortaleciendo su poder e influencia en el mundo gracias a sus renovadas estrategias corporativas y a la constante aplicación de nuevos modelos de negocio constituye un reto para las fuerza progresistas.
La obra Marxista–Leninista está presente en la obra de Fidel concerniente a las transnacionales, su papel determinante en el contexto del sistema capitalista. Los principios teóricos y metodológicos marxistas aparecen en cada uno de los análisis que realiza; ya sea explícitamente por las causas históricas, políticas, económicas, tecnológicas y científicas del surgimiento y desarrollo de las empresas transnacionales, así como de manera implícita, en sus análisis sobre la intervinculación de los problemas globales que amenazan a la civilización.
El pensamiento de la Revolución cubana, de Martí a Fidel, ha revelado como “trincheras de ideas, valen más que trincheras de piedras”. El contenido humanista del pensamiento económico de Fidel, constituye expresión reveladora del ideario martiano, y se presenta a través de sus incontables discursos, entrevistas, libros, declaraciones publicadas a lo largo de más de 5 décadas de lucha revolucionaria por Cuba y por la humanidad. Su ideario constituye fuente inagotable para las nuevas generaciones de cubanos.

Bibliografía

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Castro Ruz, Fidel (1962) Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario de la Direcciona Nacional de las ORI y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en la Segunda Asamblea Nacional del Pueblo de Cuba, celebrada en la Plaza de la Revolución, el 4 de febrero de 1962. Conocida como la Segunda Declaración de la Habana. Consultada el 22 de febrero 2016. //www.cuba.cu/gobierno/discursos/1962/esp/f040262e.html
Castro Ruz, Fidel (1968) Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario en el Resumen de la Velada Conmemorativa de los Cien Años de Lucha, efectuada en la Demajagua, Monumento Nacional, Manzanillo, Oriente, el 10 de octubre de 1968. Consultada el 22 de febrero 2016.
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Castro Ruz, Fidel (1974) Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionarioen el acto de saludo a los participantes en la XXV Reunión del Consejo General de la Federación Sindical Mundial, efectuado en el Teatro “Lázaro Peña” de la CTC, el 18 de octubre de 1974. Consultada el 22 de febrero 2016 http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1974/esp/f181074e.html
Castro Ruz, Fidel (1975) Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno revolucionario, en la clausura de la tercera reunión ministerial del Buro de Coordinación de los Países No Alineados, en Santa María del Mar, La Habana, el 19 de marzo de 1975. Consultada el 22 de marzo 2016. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1975/esp/f190375e.html
Castro Ruz, Fidel (1983) La crisis económica y social del mundo. Informe a la VII Cumbre de los Países No alineados. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1983.
Castro Ruz, Fidel (1995) Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Festival Juvenil Internacional Cuba Vive, efectuada en el teatro “Carlos Marx”, el 6 de agosto de 1995, “Año del Centenario de la Caida de José Marti”.
Castro Ruz, Fidel (1996) Discurso pronunciado en la clausura del XVII Congreso de la CTC, el 30 de abril de 1996. Granma, La Habana, 3 de mayo de 1996, pág 4
Castro Ruz, Fidel (1997) Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la VII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Isla de Margarita, Venezuela, el 8 de noviembre de 1997.
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GLYN, Andrew y SUTCLIFFE, Bob (1999): “Measures of Globalization and their Misinterpretation”. Review of Radical Political Economics, vol. 31, nº 1.
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Ramiro Pedro, González Erika (2013) Empresas transnacionales: impactos y resistencias Paz con Dignidad. Revista El Ecologista nº 77. Junio. Consultada 12 de octubre 2014.http://www.ecologistasenaccion.org/article26540.html

Rodríguez, José Luis (1990) Estrategia de desarrollo económico de Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

Spanjers Joseph y Frede Foss Håkon (2015) Illicit Financial Flows and Development Indices: 2008–2012, Global Finantial Integrity. Junio.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Qué se espera de la economía cubana a partir de 2017?

Algunas respuestas y reflexiones.

Parte del puerto de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, a 45 kilómetros de La Habana. El gobierno de Cuba está especialmente interesado en atraer inversión extranjera a este centro logístico, industrial, portuario y de zona franca.
Parte del puerto de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, a 45 kilómetros de La Habana. El gobierno de Cuba está especialmente interesado en atraer inversión extranjera a este centro logístico, industrial, portuario y de zona franca.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
TOKIO, 1 dic 2016 (IPS) - Cuba debe hacer grandes cambios en su economía para superar aceleradamente sus problemas estructurales a partir del 2017, cuando el presidente Raúl Castro afrontará el primer año sin la presencia física de Fidel Castro y con Donald Trump al frente de Estados Unidos.
La presencia del retraso económico, derivada de la combinación de factores externos e internos, pone sobre el tapete la necesidad de buscar soluciones rápidas y acertadas, y esas tareas que se emprendan tienen que realizarse en un plazo que beneficie a las generaciones actuales para que estas puedan participar en la búsqueda de ese objetivo. Hay hechos recientes que evidencian que entre los cubanos hay mucha polarización, debe intentarse construir una Cuba para todos, aunque algunos no se quieran incluir.
El posible intento de arreciar de nuevo el bloqueo estadounidense por parte de la nueva administración de Washington, será un obstáculo indiscutible en el desarrollo futuro cubano, aunque habría que esperar concretamente las medidas que pondría en curso, ya que empresas norteamericanas de la aviación y el turismo se verían también afectadas.
Sin embargo, un camino complejo pero más viable,  es acelerar el ritmo de las   transformaciones claves emprendidas por la administración de Raúl Castro, y dejar a un lado la estructura rígida de decisiones marcada por la huella de tantos años de elevada centralización. Significa que debe impulsarse una nueva trayectoria económica y social muy novedosa o diferente con respecto a la que se venía siguiendo anteriormente.
No es posible crecer solo a un estimado de un 0,4 por ciento en 2016, y de – 2,0 por ciento en 2017. El  cambio de la tendencia en el crecimiento económico, solo puede lograrse si se aprueban de forma acelerada las inversiones extranjeras que se presenten en el país, de cualquier origen, si se aprueba la nueva ley de empresas en el país, si se amplían los oficios aprobados para ejercer el trabajo privado y aparejado a esto el autorizo a crear las pequeñas y medianas empresas, si se le da más facilidades empresariales a la gran empresa estatal, si se pone en marcha un real mercado mayorista, si se amplían los servicios de la banca móvil, donde se trasparenten las operaciones de los entes económicos privados y con ello una mejoría de los impuestos al presupuesto.
Esto a la vez llevaría a la introducción masiva de Internet vía teléfonos celulares. Y debe también potenciarse que las instituciones cubanas de cualquier forma de propiedad, posean terminales de punto de ventas, se conoce que en los negocios privados, es casi cero la existencia de los mismos. Por supuesto no es lo único que debería hacerse, pero empezar por esto, contribuiría mucho a tomar una senda del crecimiento a que se aspira.
No es un mero deseo, lo que planteo, ya que Cuba no ha logrado aún la transformación estructural a la que se aspira y se ha mantenido una inserción internacional con distorsiones y un crecimiento cuando se ha logrado, preferentemente extensivo.
El economista e investigador cubano Omar Everleny Pérez Villanueva
El economista e investigador cubano Omar Everleny Pérez Villanueva
El impacto de la educación y la ciencia en la transformación estructural, la productividad y la eficiencia ha sido menor del potencialmente posible, junto a que la expansión del gasto social está alejada de la capacidad productiva del país (*).
No se puede mantener el bajo crecimiento del producto interno bruto (PIB), esa es la primera condición al incremento del bienestar de todos, las tasas muy bajas para las condiciones de Cuba, deben instar a la reflexión de los hacedores de política.
Hay que superar en el futuro, la participación del indicador Formación Bruta de Capital en el PIB, que se ha movido, como promedio alrededor de 10 por ciento, reconociéndose con ella además la persistencia de la baja efectividad del proceso de inversiones en el país, es decir la aspiración deberá ser superior 30 por ciento.
En economía hay reglas básicas, que de violarlas, solo recibes indicadores adversos, y una de ellas indica que si no inviertes adecuadamente, y en instituciones adecuadas, lo que estás haciendo es frenando o inmovilizando la actividad productiva del país, es decir no creas valores de forma creciente o dicha de otra manera no aumentan los bienes o servicios producidos.
Cuba es quizás única en haber invertido tanto, en capital humano y sin embargo genera tan limitado crecimiento económico, contrario a las experiencias de desarrollo económico en otros países, después de la década de los 60, como Japón, Corea del Sur, Singapur, Malasia o en aquellos más recientes de rumbo socialista como China y Vietnam.
En otro sentido a partir del próximo año, es necesario el incremento salarial de los trabajadores cubanos por su relación con el aumento del nivel de vida. Seguir postergando este indicador, seguirá llevando a la baja productividad y propiciándose el desvío de recursos económicos de los trabajadores. Pero para eso es necesario que al menos al sector manufacturero, se le deje un mayor margen de decisiones propias, que no sea influida por las decisiones de los niveles superiores de las empresas.
A partir del 2013, se honraron deudas previstas y se produjo un proceso de renegociación que repercute positivamente en la credibilidad externa de Cuba, estos  procesos de renegociación de las deudas han llevado a establecer compromisos de pagos recientes, es decir, se están erogando pagos por intereses y por el principal en la actualidad derivados de esos acuerdos y eso hay que mantenerlo.
El desarrollo de un mercado interno vigoroso es más que necesario, está el caso de China, que en tiempos de crisis externa, ha potenciado su mercado interno, y eso le ha permitido mantener su crecimiento económico, pero este componente ha estado ausente en las políticas económicas cubanas, es decir no se incentiva el despliegue a plena capacidad de las potencialidades del cubano, más bien lo que se observa es una contrarreforma de la reforma incompleta.
Es imprescindible modificar la planificación económica actual, donde se incluya a todas las formas de propiedad que deben tributar al desarrollo cubano. Si la planificación sigue elaborándose como hasta ahora, atenta contra el mismo sector estatal.
La propuesta de desarrollo de las pequeñas y medianas empresas cubanas deberá ser una necesidad imperiosa porque solo la creación de riqueza potenciara la repartición de más riquezas.
Sería oportuno aceptar en ese escenario, las inversiones en cartera. En este caso es necesario incluso estudiar la emisión de títulos de valor de renta fija (bonos) y de renta variable (acciones). La emisión de bonos es una posibilidad y una necesidad en la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento interno–para financiar el déficit del presupuesto—y externo para brindar garantías al prestatario de acuerdo a la práctica internacional.
Para que un país prospere, desde el punto de vista económico, debe ser capaz de producir riquezas. Las empresas, independientemente del sistema económico imperante, son los entes responsables de que esto ocurra, por ende no deberá, mantenerse el freno a las fuerzas productivas, muchas veces por razones ideológicas o políticas, la riqueza de la nación, ha demorado en sentirse, en verse.
¿Que nos ha dejado la historia económica reciente? En primer lugar, que no se puede vivir de espaldas al mercado. En segundo lugar, los incentivos son necesarios si se pretende tener incrementos de productividad y eficiencia económica. Tercero, es incorrecto pensar que, para construir el socialismo todo, tiene que ser estatal. Cuarto, deben existir empresas con autonomía, no unidades de administración de recursos. Al final, la planificación realizada hasta el momento no es la que conduce al desarrollo. Y el mercado no es sinónimo de propiedad privada.
En conclusión no pensar en lo propuesto a partir del 2017, nos alejaría de las aspiraciones de los cubanos de vivir en una sociedad más prospera, inclusiva y participativa dentro del país.
Por último el deceso del comandante Fidel Castro, permitirá aún más una reflexión en el sentido de que para mantener el logro de las transformaciones sociales que el lideró,  es necesario obtener una mayor cantidad de recursos financieros para hacerle frente a esos logros sociales alcanzados.
* Monreal Gonzalez, Pedro (2016).“ El plan de desarrollo hasta el 2030. ¿Cuadran los plazos y las cuentas?. Sitio digital de Cuba Posible, La Habana, 2016.

FIDEL, EL HOMBRE MAS GRANDE DE LA HISTORIA: EN MI VIDA Y MIS VIVENCIAS.

Por Humberto Pérez González

Nos enfrentamos en estos momentos a un hecho que nos impacta con la anonadante fuerza de lo inesperado, no obstante que desde hace algún tiempo era esperado a la vez que deseábamos más que creíamos que fuera posible posponer indefinidamente su realidad. 

En estas circunstancias pudiéramos intentar escribir sobre cualquiera de las múltiples facetas de la extraordinaria figura de Fidel y dentro de la infinita diversidad de temas que su vida motiva.

Cumplió con creces con su vida y con su obra los principios y propósitos éticos y revolucionarios que nos legó Martí haciendo buenos los versos del poeta cuando escribió ¨Te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió¨.

Desde su temprana juventud no miro de qué lado se vive mejor sino de qué lado está el deber, abandonando las perspectivas de fortuna y vida de comodidades y riquezas que le aseguraban las extensas propiedades y amplios recursos materiales de su padre para entregarse a una vida de lucha, sacrificios y riesgos. 

Como nadie echo su suerte del lado de los pobres de la tierra, de su país y del mundo.

Como nadie practico personalmente y al frente de su pueblo la filosofía de que patria es humanidad sobre todo en América, Asia y África. Llevo el internacionalismo y la solidaridad a cumbres tan hermosas y humanistas como las alcanzadas a través del contingente medico ¨Henry Reeve¨ y la ¨Misión Milagro¨.

Llevo a la practica con énfasis el apotegma de ser cultos para ser libres, desde la campaña de alfabetización realizada en Cuba en 1961, el posterior desarrollo de la educación y la cultura en nuestro país y en el exterior con el programa ¨yo sí puedo¨ para enseñar a leer y escribir a la población analfabeta y con contingentes de educadores en numerosos países.

Durante toda su vida baso su lucha en que ¨trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras¨ pero a la vez manifestó un talento militar excepcional cuando fue necesario hacerla desde trincheras de piedra con las armas en la mano como lo demostró en las campañas guerrilleras de la Sierra Maestra, en Playa Girón y en Cuito Cuanavale en África.

Fue un Comandante invicto durante la larga epopeya de su vida por más de 60 años. La inicial y única derrota militar en El Moncada fue a la vez su primera victoria política y moral.

Enfrento victoriosamente al frente de su pueblo las agresiones y el bloqueo del imperio más grande de la historia, a solo 90 millas de nuestras costas y a través de 11 presidencias en E.U. que, por todos los medios, trataron de derrotarlo a él y a la Revolución que encabezaba.

Logro la supervivencia de la Revolución y de lo esencial de las conquistas sociales obtenidas, a partir de que se produjo el derrumbe del campo socialista europeo y de la URSS de quienes dependía un 80% de nuestra economía, con la simultanea acentuación del bloqueo de E.U. mediante las leyes Torricelli y Helms Burton y la llamada ¨Posición Única´´ de los países de la Unión Europea, lo que constituye virtualmente un milagro económico social que solo pudo lograrse gracias a la genialidad, coraje, carisma y apoyo popular de un líder como él.

Estuvo siempre al frente y junto a su pueblo en los lugares de mayor peligro cuando se enfrentaban invasiones del enemigo o embates de las fuerzas naturales como, entre numerosos ejemplos, en los casos de Playa Girón, la Crisis de Octubre, el ciclón Flora y demás huracanes que afectaron a nuestro país.

Sus dotes sobresalientes y superiores de estadista, demostradas en todo momento, se pusieron de manifiesto de manera excepcional, como dijera el Che, en los días ¨luminosos y tristes de la Crisis de Octubre¨.

Desde el triunfo de la Revolución y hasta sus últimos días Fidel ha sido la figura de más amplia, universal y prolongada presencia, influencia y permanencia en el escenario geopolítico mundial en toda la historia de la humanidad. Y además lo ha sido, caso único, como representante y defensor de los humildes del mundo. No encuentro a ninguna otra figura desde China, Grecia y hasta la actualidad que pueda comparársele.

No obstante, como ser humano, tuvo errores y él fue el primero en reconocerlos con encomiable valentía y honestidad en cada ocasión en que se percató de los mismos. Pero es de destacar que siempre fueron errores tras nobles objetivos, tratando con impaciencia de convertir en realidad lo más pronto posible sus sueños de justicia social, porque como dijera Martí de Marx, Fidel fue ¨un hombre comido por el ansia de hacer el bien´´ y para tratar de lograrlo estuvo siempre ¨empujando la historia¨, como acertadamente ha expresado un apreciado compañero de la Revolución.

Mas como dijera el propio Fidel: ¨Sin un poco de sueño y de utopía no habría revolucionarios¨.

De todo lo anterior pudiera escribirse in extenso. Pero otros muchos lo han hecho, lo han estado y continuaran haciéndolo con mayor dominio, acierto y cultura lingüística que yo.

Por ello he considerado que lo único en lo que pudiera aportar algo original e inédito acerca de esta figura difícilmente repetible que hemos perdido físicamente, y con ello contribuir modestamente a perfilar su personalidad y cualidades, es exponiendo brevemente lo que significo Fidel en el caso particular de mi vida personal y revolucionaria y sobre algunas de las vivencias que conservo de mis relaciones con él y que más nadie que yo puede contar.

Mi padre, campesino pobre, era militante del primer Partido Comunista de Cuba desde las luchas contra la tiranía de Machado a inicios de los años 30 del siglo pasado. Aprendí a leer a muy corta edad usando como Alfabeto los titulares del periódico Noticias de HOY del PSP, y me convertí en lector para los círculos de estudio que los domingos por la tarde convocaba para discutir sobre los artículos que se seleccionaban de este periódico y de las revistas del Partido. 

Este ambiente familiar y social me hizo partidario de la ideas socialistas y comunistas desde edad muy temprana. 

Pero, a pesar del espíritu de sacrificio, de abnegación y de honradez que veía en los militantes y cuadros del PSP, lo que despertaba mi admiración, cuando me hice adolescente y joven, ya en plena dictadura de Batista, no me sentía inclinado a incorporarme a la Juventud Socialista ni a ninguna otra organización comunista porque me provocaba rechazo el dogmatismo y fanatismo extremo, casi religioso, conque se veía todo lo que venía de la URSS, de la Dirección del Partido y de sus principales dirigentes y porque no veía perspectivas de victoria a la lucha que desarrollaban y a la forma en que lo hacían.

En ese contexto llegaron los acontecimientos del Moncada, la lectura de los artículos de Fidel que se publicaban en Bohemia a su salida del presidio, la lectura de la Historia me Absolverá, el desembarco del Granma con el cual, con admirable lealtad y valentía, cumplía ante el pueblo su promesa de que al final de 1956 ¨seremos libres o seremos mártires¨.

Ello me convirtió en fidelista, porque las ideas y programa que defendía no estaban reñidos con las ideas socialistas y comunistas, porque su lenguaje me resultaba fresco y atractivo, porque su heroísmo me impresionaba y porque veía perspectivas reales de victoria en su lucha. En 1957 me incorpore al M-26-7, en sus filas participe en la lucha clandestina en Cabaiguan y luego de la llegada del Che al Escambray en octubre de 1958 me incorpore a la columna 8 ¨Ciro Redondo¨.

Después del triunfo del 1ro. de enero de 1959 me convencieron y sedujeron sus primeros discursos y acciones lo que confirmo y acrecentó mi confianza en él. 

A Fidel lo había visto personalmente a distancia al paso de la caravana de la libertad en Sancti Spiritus y Santa Clara, de cerca por primera vez en mayo de 1963 durante su primer viaje a la URSS en un encuentro con un pequeño grupo de compañeros en el Hotelito del PCUS en Moscú. Además, tuve el privilegio de asistir en el Kremlin a la sesión solemne en la que se le otorgó la Medalla de Héroe de la Unión Soviética. En esos momentos yo estudiaba, enviado por las ORI, Ciencias Sociales (especialidad de Economía) en la Escuela Superior del PCUS. 

Es 10 años después, en la clausura del XIII Congreso de la CTC, que fui presentado por primera vez a Fidel por el compañero Blas Roca y por Raúl. Con este último venía trabajando desde mayo de 1972 en las tareas de preparación de los documentos y pasos a dar con vistas al Primer Congreso del PCC, en cumplimiento del encargo que al respecto había dejado Fidel al Buro Político a fines de abril de ese año en vísperas de su salida a un largo viaje por diversos países de África, Asia y Europa que culmino en el mes de junio.

A partir de ese momento los encuentros personales con Fidel se fueron haciendo frecuentes cada vez más para informarle de la marcha de los trabajos, consultarle criterios y recibir orientaciones. La frecuencia aumento a partir de 1974 cuando comenzó a desarrollarse la experiencia en Matanzas de los Poderes Populares, en relación con la cual recibí la encomienda de seguirla de cerca, controlar su desarrollo e informar directamente de ello ante Fidel, Raúl, el Secretariado y el Buro Político.

Luego del I Congreso, fui designado Director Ejecutivo de la Comisión de Ejecución del Cronograma de los principales acuerdos del mismo (DPA, OPP y SDPE) y más aún a partir de noviembre de 1976 en que fui nombrado Ministro Presidente de la Junta Central de Planificación (actual MEP) y hasta mediados de 1985 en que fui liberado de dicho cargo, los encuentros con Fidel eran semanales y a veces diarios en reuniones y en despachos individuales que se prolongaban varias horas desde las 10 u 11 P.M de un día hasta las 3 o 4 de la madrugada del siguiente día.

Es decir que durante 12 años aproximadamente tuve el honor de trabajar directamente subordinado a Fidel y Raúl, tener un contacto cotidiano con ellos y el privilegio de poner mi modesto granito de arena en el hacer de la Revolución en ese periodo.

Debido a ello entiendo un deber aportar en estos momentos el testimonio personal de mis relaciones particulares y específicas como subordinado directo a Fidel, el carácter de esas relaciones durante esos 12 años, tanto de aquellos años en que mantuvimos una total coincidencia y sentía una apreciación favorable de Fidel sobre mi trabajo, como de los años finales cuando se manifestaron determinadas discrepancias y, debido a errores cometidos por mí y otras causales, se entendió necesario liberarme de mis altos cargos.

En contradicción y a contrapelo de los criterios que los enemigos y críticos irracionales de la Revolución y de Fidel han expresado sobre un supuesto comportamiento unipersonal, dictatorial, impositivo y despótico hacia sus subordinados y compañeros, mi testimonio, que desmiente esos infundios, tiene el valor peculiar de ser el de alguien que ¨no siempre las ha tenido buenas con Fidel¨. 

En mi experiencia, su actitud en todo instante se manifestó respetuosa, de apoyo y ayuda, humana y fraternal tanto en los buenos como en los malos momentos.

Puedo referir varias anécdotas de hechos acontecidos demostrativos de esta afirmación. 

--antes de nombrarme como Ministro Presidente de la Juceplan Fidel converso conmigo, me hablo de otras alternativas de cargos o tareas que yo pudiera desempeñar y consulto mi criterio acerca de mi disposición para asumir la responsabilidad que me ofrecía.

--nombrado ministro Presidente de la Juceplan a fines de 1976 me ofreció su apoyo y ayuda sabiendo que no tenía suficiente experiencia práctica anterior en la dirección de la economía y menos para tan alto cargo. 

Como primer paso concreto en este sentido tuvo en cuenta que en aquellos momentos el país atravesaba una muy difícil situación en divisas convertibles que obligaron desde comienzos de ese año a practicar lo que se denominó ¨buqueo¨ el que consistía en determinar mensual y semanalmente las divisas convertibles de las que se dispondría para los próximos días y a partir de ello decidir que mercancías ordenar cargar y cuales no cargar en barcos, dentro de los productos de importación ya situados por los suministradores y disponibles en los puertos de origen según contratos firmados, a costa de crearnos problemas con dichos suministradores y asumiendo un alto costo por la ineficiencia en la transportación marítima que ello producía.

El dirigente del Gobierno que venía asumiendo el manejo de este engorroso proceso era el compañero Osvaldo Dorticos que, además de Presidente de la Republica, estaba al frente de la Juceplan desde hacía varios años. Para que yo no tuviera que asumir de inicio tal responsabilidad me propuso y se creó una llamada Comisión de Divisas encabezada por Carlos Rafael, experimentado dirigente, y de la que formaban parte los ministros de Comercio Exterior, de Colaboración Económica, el Presidente del BNC y yo como Presidente de la Juceplan. 

--constantemente se manifestaba atento a los problemas que yo debía enfrentar, acudiendo ante cualquier dificultad y siempre con respeto y cuidando no lastimar mi autoridad, 

--ante cualquier indicio de preocupación que notara en mi rostro, me preguntaba si algo me pasaba o existía algún problema en el que pudiera ayudarme ,

--se preocupó todo el tiempo por mi salud y mis problemas familiares de una manera fraternal cuidando de no inmiscuirse en mis intimidades,

--a principios de los años 80, en una oportunidad en que yo debía hacer un recorrido oficial por varios países que me llevaría más de un mes, cuando coincidentemente el dengue hemorrágico estaba en su apogeo cobrando victimas principalmente en la población infantil, se me acerco para decirme que saliera sin preocupaciones por mis tres pequeños hijos pues él personalmente se ocuparía de estar al tanto para acudir en su ayuda si fuese necesario.

--como anécdota ilustrativa de su respeto por mi autoridad como dirigente subordinado a él, en una ocasión en que se iba a celebrar una reunión de la Asamblea Nacional, el día inmediato anterior tuvimos un despacho en que conciliamos la posición que ambos mantendríamos sobre un determinado tema que se iba a examinar en la Asamblea. Ya en plena discusión intervinieron varios otros compañeros y en un momento dado, desde la Presidencia hace llegar a mi estrado de Diputado una breve nota manuscrita advirtiéndome que al escuchar lo planteado había cambiado de opinión sobre la posición que habíamos conciliado la noche anterior para que yo no me sintiera ¨traicionado¨ o desconocido con su cambio de opinión, lo que para mí resulto un ejemplo de humildad, sensibilidad, lealtad y respeto ante un subordinado que lo hizo crecer aún más ante mis ojos.

--con bastante frecuencia visitaba mi casa para intercambiar criterios sobre una u otra cuestión y para estar al tanto de mis asuntos personales y familiares.

--asistía frecuentemente a los Consejos de Dirección de Juceplan por su iniciativa o a sugerencia de mi parte como en 1978, momento en que se examinaron las primeras ideas y propuestas sobre un Plan de Desarrollo a Largo Plazo hasta el año 2000.

--en los días inmediatos posteriores a que se me comunico la decisión de liberarme de mis altos cargos en el Gobierno se me acerco para sutil y fraternalmente atenuar mis preocupaciones, darme su apoyo moral y como gesto adicional tuvo la deferencia y gentileza de entregarme personalmente de manera anticipada un texto aun mecanografiado de su entrevista con Frey Beto sobre la religión que fuera editado poco tiempo después.

Muchos más son los momentos, hechos y anécdotas que pudiera enumerar y testimoniar acerca de la conducta extraordinariamente humana, sensible, respetuosa y fraternal de Fidel hacia mí. Aunque sé que no fue exclusiva en mi caso, pues conozco de actitudes similares para con otros muchos compañeros. 

Como muchos, doy gracias a la vida por haber vivido en la época de Fidel Castro, por haber sido parte de la generación que ha tenido la oportunidad de acompañarlo como testigo, participante y beneficiario de sus luchas en todo su trayecto. Por haber tenido el especial privilegio de conocerlo y compartir con él y con Raúl, personal y directamente, 12 años de importancia histórica en el quehacer de la Revolución.

A mis hijos y futuros descendientes les lego este orgullo y estos recuerdos y la confianza en que su pensamiento, su ejemplo y su obra perdurarán por siempre y serán fuente de inspiración para futuras generaciones en nuestro país y en todo el mundo.

Es un deber obrar para que ello sea una realidad y no una simple aspiración.

En esta hora, frente a la desaparición física del político y lider más grande de la historia de nuestro país y del mundo según mi apreciación, en que los pigmeos, mezquinos y desagradecidos rumian sus miserias morales, sus envidias e impotencias, los agradecidos inclinamos nuestras banderas ante su grandeza y su memoria.




miércoles, 30 de noviembre de 2016

La ignorancia de Trump hunde al Imperio, y a sí mismo

Por: Heinz Dieterich | Sábado, 26/11/2016 01:11 PM | Versión para imprimir

Para Fidel. Después de ver su triunfo sobre el Imperio,
cerró los ojos para siempre… Gloria eterna al Comandante

1. El muerto en el closet

El más grande problema de Trump es que heredó un modelo de dominación mundial complejo, para cuya administración no tiene cerebro, ni cultura, ni equipo. Ese modelo construido por Truman, Marshall y Eisenhower, benefició al Imperio durante siete décadas, de 1945 a 2016. Su planeada expansión neofascista global (neocons) bajo Obama, sin embargo, fue abortada por la alianza estratégica sino-rusa. Las consecuencias de este fracaso ante las superpotencias emergentes, señal inequívoca del fin del modelo, llevaron al golpista al poder.

Trump capitalizó demagógicamente la derrota de Obama y la optimizó con el único modus operandi (manera de actuar) que conoce: la mentira y el empleo brutal y antiético de la fuerza. Pero, su imprevisto triunfo --facilitado por la inepta campaña de Clinton, el coup d´main (golpe de Estado) del FBI y el sistema electoral plutocrático fraudulento-- le deparó una herencia tan complejo, que no sabe cómo gerenciarla. Entre la espada de sus mentiras electorales; la roca de la contraofensiva de los neofascistas (neocons) y su carencia de software de gobernanza mundial propio, la performance del elefante Trump en la tienda de porcelana global de los neofascistas, puede terminar descalabrosamente.

2. Adolf y Donald: Der Fuehrer e Il piccolo Duce

En esto, der Fuehrer Adolf Hitler le lleva una ventaja comparativa al Dangerous Donald. Cuando los nazis llegaron al poder, tenían una misión histórica claramente configurada por el Gran Capital: lograr la dominación del gran capital germánico sobre Europa Central, en un futuro sistema mundial tripolar administrado conjuntamente con Japón y Estados Unidos. Ese sueño imperial había fracasado en 1914-1918 y los nazis fracasaron por la misma vía bélica. Hoy día, Angela Merkel, junto con Obama la neofascista (neocon) más cínica y mentirosa a nivel global, persigue ese sueño imperial germánico con la Unión Europea y el Euro.

Trump, a diferencia del proyecto histórico nazi claramente estructurado, llega al poder casi por default y a contratiempo de la dirección histórica del Imperio estadounidense. Aprovechó demagógicamente la sinergia de los factores del desgaste del modelo de gobernanza mundial de 1945-2016, para instalarse en la monarquía secularizada gringa; a fin de satisfacer su ego y demostrarle a la oligarquía, qué en una democracia plutocrática capitalista, todo lo que existe es mercancía, y puede ser comprado por el mejor postor. Trump es la apoteosis política democrática del mercado capitalista -- Hitler fue su apoteosis geopolítica terrorista.

3. El Presidente semioquímico y los neocons

Trump demostró que en la crematística política llamada democracia burguesa, un empresario puede conseguir la mejor presidencia, money can buy. Fue un hostile takeover (apropiación inamistosa) en términos de mercado, dentro de las reglas establecidas. Sin embargo, conducir al planeta no es lo mismo que conducir a sus pequeños casinos sin ingreso. Entra en la escena, entonces, la némesis de la historia y la venganza de los neocons.

Los neofascistas (neocons) desplazados, la power elite personificada en sus avatares Clinton, Bush, Obama, Soros, Buffet, et al., podría vivir con una figura patética de este tipo. Es decir, con la incultura, el parroquianismo y el mercantilismo de Trump, que lo han educado en un solo proyecto histórico: llenarse los bolsillos y colocar su nombre ostentosamente en todos sus clubes de golf y fachadas de hoteles, demarcando su presencia en el global village al estilo canino, pero de manera óptica, no semioquímica. Pero, la coexistencia con Trump sólo es posible bajo una condición: que no cause un daño irreparable al histórico sistema de dominación global estadounidense. Y esto es, justo, la amenaza que presenta el elefante Donald en la tienda de porcelana global de los neocons, junto con sus trogloditas del futuro gabinete.

4. El elefante Donald derrumba el "pivote Asia"

Sin el software de gobernanza mundial, el semioquímico presidente amenaza con derrumbar, sin entender las implicaciones, el edificio de explotación global, levantado por Truman, Marshall y Eisenhower sobre el "atlantismo" con los subordinados europeos y, en el Pacifico, con Japón. A este edificio, que ya se había dañado estructuralmente por el sismo de 8 grados en una (imaginaria) escala geopolítica de Richter, por el fallido intento de Obama de dotarlo con nuevos fundamentos a través del "pivote Asia", Trump le dio el golpe de gracia con la abolición del tratado de libre comercio del Pacífico (TPP): el área geopolítico, por cuyo control el Imperio sostuvo la Segunda Guerra Mundial con Japón. Trump dejó, de esta manera, la reconfiguración mundial del Pacífico en manos de China y, derrumbó, al mismo tiempo, la criminal agresión del Imperio neocon (Obama y Clinton), contra Rusia. En una palabra, "entregó" Eurasia a las superpotencias emergentes del nuevo orden mundial multipolar.

5. Vicepresidente Biden: Trump, un bruto sin software global

El vicepresidente neocon, Joe Biden, había diagnosticado con precisión clínica el talón de Aquiles de Trump: su incultura y falta de software de gobernanza mundial. Cuando Trump dijo que Japón tenía que pagar más a la OTAN para su protección, o, si no, desarrollar sus propias armas nucleares, Biden dijo publicamente: "¿En qué escuela estuvo dónde y cuándo? …No está calificado para conocer los códigos (nucleares)…¿No entiende que nosotros escribimos la constitución japonesa para impedir que tuvieran armas nucleares?" -- "Where was he when in school?...He’s not qualified to know the [nuclear] codes… Does he not understand we wrote Japan’s constitution to say they couldn’t be a nuclear power?".

6. La retirada del embustero

La elite en el poder, los neocons, sobreestimaron la capacidad de los filtros sistémicos para evitar que Trump y la "derecha excluida" (altright) se hicieran con la Casa Blanca. Ahora necesitan controlar el daño. Para su "damage control", las diferentes fracciones de la clase dominante, tienen tres opciones:

1. Matar físicamente a Trump, como hicieron con J.F. Kennedy;

2. Liquidarlo políticamente o jurídicamente, a través de las 75 demandas judiciales que enfrentan él o sus compañías;

3. Compartir el poder con el "Delincuente en Jefe".

Dado que los protofascistas de Trump, los neofascistas de Obama, Clinton, Bush y el establishment del Partido Republicano son "caimanes del mismo pozo", la opción "tres" es la más probable. De hecho, Trump, cuya estrategia de bully esconde su cobardía personal, ya se está retirando aceleradamente de algunos de sus embustes electorales más significativos, como el encarcelamiento de Hillary Clinton ("lock her up"), la construcción de la muralla en México y la destrucción del "Obamacare". Algunos pequeños regresos de trabajos manufactureros a Estados Unidos, insignificantes en cuanto a la escala del problema; "éxitos" propagandísticos en la negociación con los débiles, por ejemplo, los latinoamericanos, y un breve boom económico artificial mediante el endeudamiento del Estado (reforma fiscal corporativa), proporcionarán la cortina de humo para la retirada.

7. Gobierno tripartito del Gran Capital y clase obrera

El golpe de Estado del piccolo Duce tiene como resultado un proyecto de gobierno que es más de lo mismo de los últimos años. Esto con dos excepciones. El escape de Eurasia de las garras del imperialismo de Occidente (neofascistas) es irreversible, al igual que la irrupción del primer sistema de gobernanza multipolar en la historia de la humanidad. La imprevisibilidad de la reacción política de la clase obrera blanca pre-universitaria, cuando la burbuja de las mentiras económicas de Trump estalla, es la segunda excepción.

Manipulados por la demagogia obrerista del embustero, esa clase trabajadora votó mayoritariamente en contra de sus propios intereses económicos objetivos, al optar por el golpista, cuya plataforma económica real es totalmente anti-obrera. Cuando llegue la hora de la verdad, esa clase trabajadora puede ir por dos caminos. Puede desarrollar su conciencia histórica y praxis adecuada frente a la plutocracia que una vez más la victimizó; o puede seguir siendo manipulado por el Duce hacia una versión proto-fascista más agresiva y resentida de la realidad que les explicaría, porque su utopía de hacer América grande, fracasó.

Dada la ausencia de una vanguardia de izquierda revolucionaria en todo el continente y todo el mundo, la segunda posibilidad es la probable. De ahí, que "el salto del tigre bajo el cielo libre de la historia" --como formuló Walter Benjamin el gran sueño de Marx de la liberación de la clase trabajadora-- no se dará pronto. Mientras los bufones de la socialdemocracia y los lumpen del Gran Capital dominen las cabezas de los ciudadanos y la izquierda sigue ignorante de la antropología de la praxis humana, no hay esperanza de romper las cadenas del Capital.